La cerveza como alimento.

Monjes, a ellos les debemos mucho de la actual cerveza.

La cerveza en sus orígenes fue elaborada para acompañar otros alimentos en lugar de preparar pan por una simple razón, con la misma cantidad de grano se hacía menos pan y más cerveza.

Monje Franciscano.

En determinado momento de la historia, la cerveza también fue hecha con pan ya fermentado, no comestible, cocido en agua con otros ingredientes y dejándose fermentar nuevamente para conseguir el ‘pan líquido’, término que se le dio en la edad media por los monjes europeos encargados de refinar el proceso de elaboración de esta nutritiva bebida durante los ayunos de cuaresma, posteriormente como parte de la dieta diaria de estos hombres religiosos y finalmente, con el paso del tiempo y muchos procesos de ‘control de calidad’ haciéndose más preciada en las altas esferas religiosas; es decir, ahora no cualquier monje por más autoflagelación propinada o penitencia purgada, tenía derecho a beber cerveza (les hablo del siglo XIII).

En estos tiempos, diferentes casas cerveceras ofrecen ancestrales recetas provenientes de las abadías europeas, reconociendo a los monjes Paulinos de Alemania, los Franciscanos de la orden de San Francisco en Italia y hasta los monjes Trepenses de Bélgica, a quienes les debemos el placer de disfrutar las Abbey Ale o la muy obscura Doppelbock alemana.

Hoy en día en ciertos países, como en Irlanda, la cerveza aún es considerada parte de la alimentación diaria e incluso algunos trabajadores optan por llevar cerveza en lugar de pan u otros complementos para la hora de comida o como un tentempié.

¿Qué dicen, nos vamos a Irlanda?

Sir Playmo de Yorkshire

De Hoegaarden, Bélgica, llega la “Hoegaarden”

Una delicia con varios siglos de historia: La Hoegaarden de Bélgica.

Apréndase el nombre, la historia y no la botella o su etiqueta ¡pues con los años éstas cambian! Imagínese como sería esta cerveza en el año 1400…

Bueno,  pues esta es una de esas cervezas que llevan el nombre del pueblo que la vio nacer; Hoegaarden, Bélgica, ¡así que simplemente la llamaron “Hoegaarden, la cerveza” ! Resulta muy interesante adentrarse en la historia de esta, en apariencia turbia cerveza, pero de gran sabor, así como conocer sus ingredientes, quienes fueron sus primeros elaboradores, datos de su peculiar historia, como el incendio de la cervecería en tiempos modernos, etc…toda un experiencia.

Este brebaje sabrosamente fermentado,  es herencia de los monjes belgas y data de mediados de 1400, -sí, desde el año 1400-,  la cual estuvo casi extinta en los “modernos” años 60´s  pero que fue revivida por un productor lechero que decide retomar la elaboración de esta cerveza en aquel pueblo ubicado  a 45 km de Bruselas.

El ingrediente principal de la Hoegaarden, o mas bien característico,  es la avena, lo cual la hace diferente a muchas cervezas;  además utilizan en su preparación cáscara de naranja y semilla de cilantro lo cual le da un sabor especial y  un aroma distintivo; sin duda, un sabor único digno de una ocasión especial. Esta Hoegaarden es una cerveza que no es filtrada en su proceso final, por lo que tiene apariencia brumosa y a cualquier no conocedor nos podría resultar extraño este look, así que  no te espantes si le ves algún sedimento a la botella, es normal en esta cerveza.
Además la tradición indica que esta delicia debe ser servida en vaso hexagonal, no en vaso pilsner como otras variedades de cerveza; y esto tiene una razón de ser, no es tan sólo por un simple capricho. El vaso hexagonal permite que cuando lo tomamos en la mano, menor superficie esta en contacto con nosotros, lo que permite que la bebida permanezca mas tiempo fría que es como debe disfrutarse una cerveza de este tipo.

En resumen, esta Hoegaarden es una joyita cervecera, muy recomendada como para abrir el apetito…¡o por que no con un postre de cáscara de naranja en conserva!

¡Salud… cerveza y amor!

>>Colaboración de MAF
    Beer Team

foto ©MAF 

La cerveza como alimento.

Monjes, a ellos les debemos mucho de la actual cerveza.

La cerveza en sus orígenes fue elaborada para acompañar otros alimentos en lugar de preparar pan por una simple razón, con la misma cantidad de grano se hacía menos pan y más cerveza.

Monje Franciscano.

En determinado momento de la historia, la cerveza también fue hecha con pan ya fermentado, no comestible, cocido en agua con otros ingredientes y dejándose fermentar nuevamente para conseguir el ‘pan líquido’, término que se le dio en la edad media por los monjes europeos encargados de refinar el proceso de elaboración de esta nutritiva bebida durante los ayunos de cuaresma, posteriormente como parte de la dieta diaria de estos hombres religiosos y finalmente, con el paso del tiempo y muchos procesos de ‘control de calidad’ haciéndose más preciada en las altas esferas religiosas; es decir, ahora no cualquier monje por más autoflagelación propinada o penitencia purgada, tenía derecho a beber cerveza (les hablo del siglo XIII).

En estos tiempos, diferentes casas cerveceras ofrecen ancestrales recetas provenientes de las abadías europeas, reconociendo a los monjes Paulinos de Alemania, los Franciscanos de la orden de San Francisco en Italia y hasta los monjes Trepenses de Bélgica, a quienes les debemos el placer de disfrutar las Abbey Ale o la muy obscura Doppelbock alemana.

Hoy en día en ciertos países, como en Irlanda, la cerveza aún es considerada parte de la alimentación diaria e incluso algunos trabajadores optan por llevar cerveza en lugar de pan u otros complementos para la hora de comida o como un tentempié.

¿Qué dicen, nos vamos a Irlanda?

Sir Playmo de Yorkshire