Y la cerveza…¿con qué se come?

Una introducción al maridaje cervecero en esta entrega de TheBeerDaily.com

En tiempos recientes el tema del maridaje entre comida y bebida se ha incrementado en la cultura del “buen vivir amatéur”, esto debido en gran medida a mayores espacios  dedicados al arte del buen comer (y beber) en los medios de comunicación. Así, cada vez más, escuchamos pláticas sobre que tipo de platillo le va a tal o cual vino tinto, blanco o rosado, o que sabores son los que hacen mejor match con ciertas mezclas de café, mucho de esto también a causa del incremento de tiendas especializadas en estos menesteres gastronómicos.

¿Pero qué hay de la cerveza? ¿porqué no se habla mucho de los maridajes de esta bebida que es la tercer más consumida en el planeta después del agua y el té?. Quizás la causa más común sea que a diferencia del vino, la cerveza es una bebida más “común” (y nótese que acá lo entrecomillamos) y con un aire de menor sofisticación que muchos de sus primos etílicos. Sin embargo, con el advenimiento de nuevas e interesantes variantes de esta deliciosa bebida a base de malta y lúpulo, así como la creciente cultura cervecera independiente -y por ende con mayores contribuciones a la cultura gastronómica- en varias partes del mundo (México no es la excepción), ya se comienza a hablar de guías de maridaje entre la cerveza y diferentes tipos de comida. Ojo, no es que nunca hayan existido guías de maridaje en torno a la cerveza, es sólo que hasta ahora se comienzan a ver más.

Como todo tema de maridaje, siempre habrá ciertos puntos en los cuales no haya un criterio totalmente establecido, porque acá, como casi todo en la vida, entran los gustos de cada quien. Sin embargo, hay ciertas guías de origen químico (por la composición de los sabores de ciertos alimentos, no porque estos sean de origen artificial), que nos permiten definir ciertos puntos de encuentro entre estilos de cerveza y tipos de comida.

La comida mexicana va bien con cervezas ligeras en sabor y cuerpo

Entre estos podemos destacar, de manera general,  que la cerveza se lleva excelente con los tonos ácidos de ciertos ingredientes, como por ejemplo aquellos platillos que contienen encurtidos, salsas picantes (o chiles dentro de sus guisos), tomates verdes y rojos, ya que estos contienen un buen nivel de acidez, vinagretas (por ello muchas ensaladas se complementan a la perfección con una chelita), e incluso platillos que en sus condimentos “laterales” (no parte de la preparación del mismo plato) lleven buenas dosis de mostazas, “relish” y ketchup.  En este tema de la acidez en la comida, la cerveza es la ideal compañera, ya que otras bebidas alcohólicas no la llevan bien con estos tonos, ¿se imaginan acompañar un buen chicharrón en salsa verde o un queso en salsa de chiles de árbol y morita con un Cabernet Sauvignon?  Nosotros tampoco.

¿Qué tal unas costillas a la BBQ con una buena lager?

Otro sabor que va bien con la cerveza es el de origen ahumado, como por ejemplo muchas de las variantes de salchichas y costillas de cerdo ahumadas, esto debido a que la cerveza hace un contrapunto en el sabor “duro” de estos platillos expuestos al humo de diferentes leñas como ingrediente esencial en su preparación.

¿Pero qué hay de los platillos con alta concentraciones de grasa animal y vegetal? Se han puesto a pensar el porqué la cerveza se lleva tan bien con los embutidos, la carne de cerdo, los cortes tipo rib eye, arrachera, etc.,  las papas fritas (y tantas otras botanas de ese tipo)? De hecho, esta es una de las razones del porque los quesos con alta concentración grasa, son los que mejor se llevan con la cerveza.
Bueno, pues acá hay estudiosos del tema gastronómico que en sus teorías acerca de este punto, le confieren a la cerveza una ventaja sobre otro tipo de bebidas; al comer platillos con altas concentraciones grasas (¡colesterol, ahí te hablan!), las papilas gustativas -esos pequeños receptores del sentido del gusto que tenemos en la lengua- son virtualmente tapadas por una película grasa (suena peor de lo que es) que nos impide captar los sabores de bebidas más complejas, como por ejemplo ciertos vinos, algo que no sucede con muchas de los tipos de cerveza que consumimos, sobre todo las de sabores ligeros y con bajo grado de IBU´s, las cuales, al contrario, además de refrescar el paladar, digamos que limpian esa película grasa al momento de pasar el trago. No en balde, los estadounidenses le llaman coloquialmente “wash down” al hecho de darle un trago a la bebida para pasar el bocado (nothin’ like a cold beer to wash down those ribs, cowboy!).

Un sándwich de salmón, con una buena Stout

En otras entregas de The Beer Daily les hablaremos con más detalle sobre maridajes específicos según el origen de los platillos (carnes, pescados, vegetales, etc.), pero acá les damos un avance sobre algunos platos y las cervezas que mejor se llevan con éstos, simplificado en dos grandes grupos:

Cervezas Ligeras, de cuerpo suave a medio

  • Platillos con encurtidos, escabeches y vinagres
  • Platos orientales cocinados con salsas de soya y agridulces
  • Comida mexicana (acá chambonamente simplificamos, ya que nuestra cocina es muuuy extensa, prometemos ampliar este tema específico)
  • Platillos con buena contracción de pimienta y ajo.
  • Ensaladas preparadas con vinagretas

Cervezas con cuerpo medio y sabores más robustos

  • Embutidos de cerdo de sabores sólidos
  • Pescados ahumados (arenques, por ejemplo)
  • Platillos a base de vegetales ácidos (espárragos, alcachofas, calabacitas)
  • Carnero guisado o asado
  • Platos a base de curry o especias como gengibre
  • Quesos de sabores intensos

En fin, esta fue una pequeña introducción al tema del maridaje de la cerveza, esperamos muy pronto ampliar este interesante tema, que como ustedes se imaginan, da para muchas páginas. Por lo pronto, hacemos una pausa, destapamos una buena cervecita  y la acompañamos con un buen queso Gouda, a ver si nos va bien con ese maridaje.

¡Salud!
TBD Staff 

WTF con estos antiguos anuncios de cerveza

Hay quienes dicen que con tanta tecnología somos ahora una sociedad más avanzada; otros tantos proclaman lo contrario, pero lo cierto es que estos tiempos donde la legislación es cada vez más dura para bebidas alcohólicas, el ver algunos anuncios de cerveza de hace muuuuchos años hace que ese debate (sobre si evolucionamos o no) quede en el aire, vaya, antes los productos no tenían tantas cosas artificialoides añadidas, pero algunos de sus anuncios se pasaban de honestos o bien, de mentirosos. En fin, acá les dejamos unas piezas dignas de un museo del WTF chelero, ¡que las disfruten!


1) ¿Papilla? ¿Gerber? ¿Fórmula para bebé? Nahhhh, lo que el nene quiere es chela

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Este anuncio de Budweiser de los años 30’s presenta a aun bebé (medio creepy, por cierto) sosteniendo con una mano una lata de esa cerveza y con la otra una taza cerámica, ya saben por aquello de la sofisticación. El encabezado del anuncio “Mamá sí sabe”, seguido por el texto “una cerveza antes de ir a la cama significa una noche de mejor sueño para toda la familia” Traducción no oficial: “déle cheve al chamaco para que no moleste  y nos deje dormir a los demás” Weird.


2 )¡Brindemos papá, antes de subirnos a los Go Carts!

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La imagen lo dice todo: Papá, mamá y el crío con sendos vasos de cerveza en una pista de Go Carts. El niño, por cierto, a juzgar porque trae el casco ya puesto (había que vender el concepto de “seguridad ante todo”) ya está listo para conducir, no sin antes haberse tomado un vasote de cheve. No sabemos que es más políticamente incorrecto de este anuncio español, si el niño bebiendo cerveza, la mesa puesta a un lado de la pista de carreras o los pantalones blancos del papá.


3)Si el Doctor lo prescribe, psss habrá que hacerle caso

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-Doctor, traigo una cruda marca chamuco, ando así, bien sabe que modo…réceteme algo
-Mmm, veamos…a juzgar por su aroma a teporocho, creo que condición es grave, le recetaré dos six, con botana, tres veces al día. 

Nos queda la duda si en Milwaukee les pedían título a los doctores en aquellos años, al parecer, no. Eso, o Schlitz era dueña de la Facultad de Medicina.


4) ¿A poco crees que llegué a viejo tomando Zarzaparrilla, mijo?

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Los de Rainier Beer (cerveza que se hacía en Seattle) nos vendían la imagen de su producto como un tónico medio milagroso que podía ser bebido desde niños hasta personas de la tercera edad y la imagen de este anuncio es memorable (inserte sarcasmo aquí). Digo, ¿que niño no quisiera beber cerveza brindando con su octogenario abuelo?. Se nota que no existía la televisión aún.


5) No hay mujeres débiles, ¡hay mujeres que no beben cerveza!

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En este anuncio de principios del siglo XX de la cerveza Cuauhtémoc quedaba de manifiesto que el objetivo de esta marca era capturar a una buena parte del mercado femenino, eso sí, no de muy buena manera, asociándola con la “mujer débil”. El creador de este anuncio posteriormente haría carrera fundando la SUMO: Sociedad Unida de Machos Oprimidos, esto después de ser recibido a palos  por su mujer y sus amigas.


6) ¡Mamaaaaá, Juanito anda bien crudo!

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Otro anuncio de la madre patria, este de la cerveza Cruzcampo.
¿Qué extraña fijación tenían los españoles con poner a niños bebiendo cerveza en sus anuncios? Mmm…eso explica el surgimiento en España de los grupos tipo Parchís y así en los años ochenta.

7) El bebé Carta Blanca. Él bebe Carta Blanca.

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Esperen… no solo en España usaban bebés y niños para vender chela, en México también lo hicimos, y para muestra este anuncio de Carta Blanca de principios del siglo XX. El anuncio dice “Su hijo se beneficiará tomando Carta Blanca-el alimento más nutritivo!”. ¡Que Brócoli ni que nada, chamacos, bebanse su chevecha!


8) Si se te acaba tu Schlitz te va a cargar el payaso

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¿Otro más de Schlitz? sí, otro más.
Porque pocas cosas causan tanto miedo como  ver un payaso medio ebrio, sucio y con los guantes rotos, encabritado porque ya no tiene cerveza. Si lo ven, corran por sus vidas.

¡Salud!
TBD Staff

La de Obama: Honey Ale de la Casa Blanca

Esta es la famosa, pero poco vista White House Honey Ale que toma Barack Obama.

Para los que conocen un poco de historia de los presidentes de los Estados Unidos, no es sorpresa que haya una antiguo gusto arraigado por la cerveza en la Casa Blanca, ya que varios de los mandatarios del país de las barras y las estrellas incluso eran maestros cerveceros, como el caso de George Washington.

Pues resulta que el actual presidente de esa nación también tiene un buen gusto por la cerveza, particularmente las del tipo Ale, tanto así que desde que tomó posesión del cargo, se ha producido en la Casa Blanca una cerveza exclusiva para los eventos sociales donde participe el “Mr. President”. Sí, así como lo leen, Barack Obama disfruta de una cerveza que muy poca gente tiene el gusto de acceder a ella (medio antidemocrático el asunto, ¿no?), llamada simplemente White House Honey Ale.

Dicen los que han probado esa cerveza, que es muy buena, tanto así que un grupo de personas han llenado una forma del gobierno americano llamada “Freedom of Information Act Request” la cual permite buscar acceder a información privilegiada de las acciones del gobierno de Washington; pero acá estas personas no buscan saber quién en realidad mató a JFK u información sobre el rescate financiero de hace pocos años, sino mas ben quieren hacerse de la receta de la Honey Ale que disfruta Obama.

“Michelle, ya se me acabó mi cheve, ¿no te vas a tomar la tuya?”

Esta cerveza que se prepara con miel de las colmenas que existen en los terrenos de la Casa Blanca (sí, si hay) fue servida por primera vez durante el Super Bowl del 2011, así como en eventos del Día de San Patricio donde participó el presidente Obama. El asunto de la receta secreta y su liberación al pueblo estadounidense ha llegado incluso a tratarse en foros públicos con funcionarios de alto nivel del gobierno de Obama; tal es el caso del secretario de prensa de la Casa Blanca, Jay Carney quien tuvo que responder sobre la petición que la “American Homebrewers Asociation” está llevando a cabo en el sitio web oficial de la Casa Blanca.

Para al menos ser considerada a revisión una petición de este tipo, se requieren de al menos 21,391 firmas, siendo el número actual con el que cuenta la asociación apenas arriba de los 3,600, por lo que no esperemos que muy pronto la receta secreta de la White House Honey Ale sea revelada. Pero quien sabe, a lo mejor el presidente Obama piensa poner una microcervecería en el futuro con esa receta y revelar finalmente al resto del planeta que tan buena es esta cerveza con miel.

Cheers!
TBD Staff

¿Qué tan amarga es tu cerveza? los IBU’s te lo dicen

IBU, tres siglas que nos indican el grado de amargor en nuestra cerveza.

Cuando se habla de cerveza, lo que la mayoría de la gente pregunta además de sí está sabrosa tal o cual marca, es el porcentaje de contenido alcohólico en ésta, pero pocas veces se cuestiona que tan amarga es. Y es que este tema de amargor cervecero va ligado al sabor del producto en cuestión, lo cual como ustedes saben es un tema muy relativo, ya que como dicen por ahí en gustos se rompen géneros; hay gente que prefiere los sabores robustos y con “kick” ante lo cual una cerveza tipo Kolsch o Lager americana se le hará una cerveza débil e incluso la calificará como mala. A la inversa, aquellos que prefieren las cervezas de sabores más dulces, el probar una Guinness por ejemplo, le hará cuestionar su gusto por esta deliciosa bebida a base de malta y lúpulo “se me hace que esto de la cerveceada no es para mi” dirán después de echarse una pinta de esta delicia irlandesa.

Pues bien, para romper con ese tema de los gustos, hace ya muchos años la “Convención Cervecera Europea” en conjunto con la “Asociación Americana de Químicos Cerveceros” (sí, así se llama ese gremio) creó la escala IBU, (International Bitterness Units) que es la métrica con la cual se evalúan las cervezas de acuerdo a su grado de amargor , siendo el referente en todo el mundo en este tema, -aunque en Europa de pronto algunos usan también el EBU, que es el estándar que marcó en un principio la Convención Cervecera Europea, el cual dicho sea de paso es muy parecido al IBU-. El IBU de cada cerveza es medido con un espectómetro y los maestros cerveceros tienen una fórmula para definir el grado de amargor de una cerveza cuando hacen sus recetas.

Esta Ephraim de la Hill Farmstead Brewery cuenta con 280 IBU’s

Quizás te preguntes ¿cómo se produce este amargor en la cerveza? Bueno, éste va directamente ligado a la cantidad de lúpulo que lleve ésta en su preparación, pero esto en relación con los niveles de malta que se usen en la mezcla; a mayor “desbalanceo” de la relación lúpulo/malta a favor del primero en la fórmula, la bebida se tornará más amarga, sin embargo estas notas pueden llegar a ser engañosas en bebidas más pesadas como algunas del tipo Stout, esto por su formulación específica, donde éstas llevan menos carga de malta. Además, en estos años recientes, muchos productores han roto un poco el protocolo cervecero, añadiéndole a las fórmulas de algunos de sus productos, esencias o saborizantes ajenos al proceso -algunos bastante artificiales por cierto- lo cual afecta directamente el grado de amargor de la cerveza en cuestión.

Alpha Fornication, con 2,500 IBU’s es de las cervezas con mayor grado de amargor

El rango de la escala IBU va de 0 a 100 unidades, aunque en realidad hay cervezas en varias partes del mundo que sobrepasan por mucho este límite, como por ejemplo la “Alpha Fornication” de la casa Flying Monkeys que se jacta de tener 2,500 unidades IBU en su mezcla. Otras de estas cervezas que se vuelan la barda en el tema de amargor son la danesa Mikkeller 1000, con 1000 unidades. La también danesa Raasted Festival IPA, es más bajita, pero potente en ese tema, con 335 unidades IBU mientras que la la Hill Farmstead Ephrain tiene 280 unidades de amargor. Para que se den una idea de que tan amargas son estas bebidas,  pongamos  a la Dos Equis Lager como punto referencial: esta cerveza mexicana tiene 23 unidades IBU, que es más o menos el estándar para las cervezas de su tipo. Otra referencia es la Bud Light que cuenta con un nivel  IBU de entre 8 y 11 unidades (por algo muchos se refieren a las cervezas comerciales estadounidenses como “agua”), nada que hacer al lado de las amarguísimas cervezas que les mencionamos anteriormente.

1000 IBU’s tiene esta MIkkeller 1000

En general, las cervezas del tipo Porter tienen entre 20 y 40 IBU´s , las Brown Ale estilo Americano entre 25 y 45 IBU´s, las IPA van de 40 unidades para arriba (muchas sobrepasando las 100 unidades) mientras que las Stout irlandesas van de 25 a 60 unidades.
Pero ojo, el que una cerveza tenga un número alto de unidades IBU no significa que ésta sea imposible de beber, esto depende del balance en su mezcla. Por ejemplo, una cerveza Guinness que tiene un buen nivel de IBU’s es bastante digerible -y deliciosa- debido a su buen balance al momento de formularla. Obvio que a si a una cerveza más ligera como la Landshark (Lager americana) le metiéramos un IBU mayor, ésta sería básicamente imposible de pasar.

En fin, esperamos que esta breve descripción del tema de las unidades de amargor les haya  aclarado un poco ese punto del porqué de pronto algunas cervezas en sus descripciones ponen esas tres siglas; esperamos ampliar sobre el tema en futuras entregas de The Beer Daily.

Por lo pronto, ustedes abran una cerveza y a disfrutar…

¡Salud!
>>TBD Staff 

En el día del Pretzel, con ustedes, el Pretzel

Como bien menciona un viejo dicho popular, “Cerveza sin botana, no es cerveza”, y en eso no podemos estar más de acuerdo acá en The Beer Daily, ya que somos fanáticos de la cerveza, pero si está bien acompañada con algo de comer, mucho mejor. Y bueno, en nuestro país el tema de botanas+cerveza es muy extenso, si no, basta darse una vuelta a cualquier cantina o bar en las ciudades mexicanas para ver que al parroquiano nacional le gusta acompañar sabrosamente sus cervezas; de hecho, este tema da para un artículo exclusivo sobre las botanas mexicanas, que prometemos traerles pronto a esta página cervecera.

Pero ahora les queremos platicar un poco más sobre lo que quizás sea la botana más popular en todo el mundo para acompañar la cerveza, nos referimos a los pretzels, ese producto horneado con sal de grano encima que tan bien va con unos tarros y tarros de cerveza helada y que oficialmente celebra su día el 26 de abril de cada año.

La variedad más consumida de Pretzels en América, los estilo galleta salada

Pues bien, el Pretzel nació en Alemania hace ya muchos siglos, y desde sus inicios se le relacionó al consumo de cerveza, costumbre que se exportó del país bávaro al mundo entero, junto con su manera de hacer este líquido que tanto nos gusta. A grandes rasgos, hay dos tipos de pretzels, los suaves estilo pan, -normalmente grandes, del tamaño de una mano-  y los crujientes, estilo galleta, que son los más conocidos y consumidos en los bares, sobre todo en América del Norte y Australia (y con los que una vez estuvo a punto de ahogarse George W. Bush mientras veía un juego de fútbol americano). El nombre de Pretzel es una derivación de la palabra alemana Brezel que a su vez viene del latin “Bracellus” que significa  “pequeño brazo”, esto por la peculiar forma de este bocadillo que asemeja dos brazos cruzados (a nosotros nos parece más un moño o algo por el estilo, pero en fin). De hecho, en la época del Imperio Romano, monjes Benedictinos de Borgoña  los horneaban y daban a los niños como premio  llamándoles brachiola y decían que la figura del pretzel era de los brazos de un niño rezando, en fin, cada quien su historia.

Muy populares en Alemania, los Pretzels suaves de gran tamaño

Lo que si no ha variado mucho desde aquellos años es la manera de elaborar esta salada botana -aunque en los malls estadounidenses ya los venden hasta de chocolate y rellenos de crema pastelera, así son en ese país, a casi todo le ponen azúcar – usando sólo harina de trigo, levadura , leche y un poco de mantequilla. Una vez formados los listones o “brazos” que darán vida al pretzel, estos se remojan en una solución preparada con agua y bicarbonato de sodio para darle la textura ta particular de esta botana. Además, hay algunos lugares que a la receta le añaden un poco de cerveza, normalmente del tipo Ale, para darle un mejor sabor y textura al producto final.

Aunque los principales consumidores del mundo en materia de pretzels son los países europeos con gran influencia germana, además de los Estados Unidos y Canadá, este económico bocadillo cervecero poco a poco ha ido ganando adeptos en otras partes del mundo, incluido México, sobre todo después de la llegada de los Clubs de Precios  (Sam’s, Costco) en la década de los noventa, ya que en estas tiendas casi siempre encuentras bolsas de esta botana a muy bien precio y al tener un sabor seco y salado, se llevan bien con otro tipo de botanas, además de con la cerveza por supuesto, habrá que ir por unos y acompañarlos con algunas buenas cervezas mexicanas.

¡Salud!
The Beer Daily Dudes

Por el día de San Patricio: Sláinte!

Hoy es el día de San Patricio, a brindar con una buena cerveza del país verde. Sláinte!

¡Y Gracias al Señor Smith por este diseño!

¿Qué Pretzel, Bro?

Como bien menciona un viejo dicho popular, “Cerveza sin botana, no es cerveza”, y en eso no podemos estar más de acuerdo acá en The Beer Daily, ya que somos fanáticos de la cerveza, pero si está bien acompañada con algo de comer, mucho mejor. Y bueno, en nuestro país el tema de botanas+cerveza es muy extenso, si no, basta darse una vuelta a cualquier cantina o bar en las ciudades mexicanas para ver que al parroquiano nacional le gusta acompañar sabrosamente sus cervezas; de hecho, este tema da para un artículo exclusivo sobre las botanas mexicanas, que prometemos traerles pronto a esta página cervecera.

Pero ahora les queremos platicar un poco más sobre lo que quizás sea la botana más popular en todo el mundo para acompañar la cerveza, nos referimos a los pretzels, ese producto horneado con sal de grano encima que tan bien va con unos tarros y tarros de cerveza helada, seguro ya los han probado por ahí, ¿no?

La variedad más consumida de Pretzels en América, los estilo galleta salada

Pues bien, el Pretzel nació en Alemania hace ya muchos siglos, y desde sus inicios se le relacionó al consumo de cerveza, costumbre que se exportó del país bávaro al mundo entero, junto con su manera de hacer este líquido que tanto nos gusta. A grandes rasgos, hay dos tipos de pretzels, los suaves estilo pan, -normalmente grandes, del tamaño de una mano-  y los crujientes, estilo galleta, que son los más conocidos y consumidos en los bares, sobre todo en América del Norte y Australia (y con los que una vez estuvo a punto de ahogarse George W. Bush mientras veía un juego de fútbol americano). El nombre de Pretzel es una derivación de la palabra alemana Brezel que a su vez viene del latin “Bracellus” que significa  “pequeño brazo”, esto por la peculiar forma de este bocadillo que asemeja dos brazos cruzados (a nosotros nos parece más un moño o algo por el estilo, pero en fin). De hecho, en la época del Imperio Romano, monjes Benedictinos de Borgoña  los horneaban y daban a los niños como premio  llamándoles brachiola y decían que la figura del pretzel era de los brazos de un niño rezando, en fin, cada quien su historia.

Muy populares en Alemania, los Pretzels suaves de gran tamaño

Lo que si no ha variado mucho desde aquellos años es la manera de elaborar esta salada botana -aunque en los malls estadounidenses ya los venden hasta de chocolate y rellenos de crema pastelera, así son en ese país, a casi todo le ponen azúcar – usando sólo harina de trigo, levadura , leche y un poco de mantequilla. Una vez formados los listones o “brazos” que darán vida al pretzel, estos se remojan en una solución preparada con agua y bicarbonato de sodio para darle la textura ta particular de esta botana. Además, hay algunos lugares que a la receta le añaden un poco de cerveza, normalmente del tipo Ale, para darle un mejor sabor y textura al producto final.

Aunque los principales consumidores del mundo en materia de pretzels son los países europeos con gran influencia germana, además de los Estados Unidos y Canadá, este económico bocadillo cervecero poco a poco ha ido ganando adeptos en otras partes del mundo, incluido México, sobre todo después de la llegada de los Clubs de Precios  (Sam’s, Costco) en la década de los noventa, ya que en estas tiendas casi siempre encuentras bolsas de esta botana a muy bien precio y al tener un sabor seco y salado, se llevan bien con otro tipo de botanas, además de con la cerveza por supuesto, habrá que ir por unos y acompañarlos con algunas buenas cervezas mexicanas.

¡Salud!
The Beer Daily Dudes