¿Qué tan amarga es tu cerveza? los IBU’s te lo dicen

IBU, tres siglas que nos indican el grado de amargor en nuestra cerveza.

Cuando se habla de cerveza, lo que la mayoría de la gente pregunta además de sí está sabrosa tal o cual marca, es el porcentaje de contenido alcohólico en ésta, pero pocas veces se cuestiona que tan amarga es. Y es que este tema de amargor cervecero va ligado al sabor del producto en cuestión, lo cual como ustedes saben es un tema muy relativo, ya que como dicen por ahí en gustos se rompen géneros; hay gente que prefiere los sabores robustos y con “kick” ante lo cual una cerveza tipo Kolsch o Lager americana se le hará una cerveza débil e incluso la calificará como mala. A la inversa, aquellos que prefieren las cervezas de sabores más dulces, el probar una Guinness por ejemplo, le hará cuestionar su gusto por esta deliciosa bebida a base de malta y lúpulo “se me hace que esto de la cerveceada no es para mi” dirán después de echarse una pinta de esta delicia irlandesa.

Pues bien, para romper con ese tema de los gustos, hace ya muchos años la “Convención Cervecera Europea” en conjunto con la “Asociación Americana de Químicos Cerveceros” (sí, así se llama ese gremio) creó la escala IBU, (International Bitterness Units) que es la métrica con la cual se evalúan las cervezas de acuerdo a su grado de amargor , siendo el referente en todo el mundo en este tema, -aunque en Europa de pronto algunos usan también el EBU, que es el estándar que marcó en un principio la Convención Cervecera Europea, el cual dicho sea de paso es muy parecido al IBU-. El IBU de cada cerveza es medido con un espectómetro y los maestros cerveceros tienen una fórmula para definir el grado de amargor de una cerveza cuando hacen sus recetas.

Esta Ephraim de la Hill Farmstead Brewery cuenta con 280 IBU’s

Quizás te preguntes ¿cómo se produce este amargor en la cerveza? Bueno, éste va directamente ligado a la cantidad de lúpulo que lleve ésta en su preparación, pero esto en relación con los niveles de malta que se usen en la mezcla; a mayor “desbalanceo” de la relación lúpulo/malta a favor del primero en la fórmula, la bebida se tornará más amarga, sin embargo estas notas pueden llegar a ser engañosas en bebidas más pesadas como algunas del tipo Stout, esto por su formulación específica, donde éstas llevan menos carga de malta. Además, en estos años recientes, muchos productores han roto un poco el protocolo cervecero, añadiéndole a las fórmulas de algunos de sus productos, esencias o saborizantes ajenos al proceso -algunos bastante artificiales por cierto- lo cual afecta directamente el grado de amargor de la cerveza en cuestión.

Alpha Fornication, con 2,500 IBU’s es de las cervezas con mayor grado de amargor

El rango de la escala IBU va de 0 a 100 unidades, aunque en realidad hay cervezas en varias partes del mundo que sobrepasan por mucho este límite, como por ejemplo la “Alpha Fornication” de la casa Flying Monkeys que se jacta de tener 2,500 unidades IBU en su mezcla. Otras de estas cervezas que se vuelan la barda en el tema de amargor son la danesa Mikkeller 1000, con 1000 unidades. La también danesa Raasted Festival IPA, es más bajita, pero potente en ese tema, con 335 unidades IBU mientras que la la Hill Farmstead Ephrain tiene 280 unidades de amargor. Para que se den una idea de que tan amargas son estas bebidas,  pongamos  a la Dos Equis Lager como punto referencial: esta cerveza mexicana tiene 23 unidades IBU, que es más o menos el estándar para las cervezas de su tipo. Otra referencia es la Bud Light que cuenta con un nivel  IBU de entre 8 y 11 unidades (por algo muchos se refieren a las cervezas comerciales estadounidenses como “agua”), nada que hacer al lado de las amarguísimas cervezas que les mencionamos anteriormente.

1000 IBU’s tiene esta MIkkeller 1000

En general, las cervezas del tipo Porter tienen entre 20 y 40 IBU´s , las Brown Ale estilo Americano entre 25 y 45 IBU´s, las IPA van de 40 unidades para arriba (muchas sobrepasando las 100 unidades) mientras que las Stout irlandesas van de 25 a 60 unidades.
Pero ojo, el que una cerveza tenga un número alto de unidades IBU no significa que ésta sea imposible de beber, esto depende del balance en su mezcla. Por ejemplo, una cerveza Guinness que tiene un buen nivel de IBU’s es bastante digerible -y deliciosa- debido a su buen balance al momento de formularla. Obvio que a si a una cerveza más ligera como la Landshark (Lager americana) le metiéramos un IBU mayor, ésta sería básicamente imposible de pasar.

En fin, esperamos que esta breve descripción del tema de las unidades de amargor les haya  aclarado un poco ese punto del porqué de pronto algunas cervezas en sus descripciones ponen esas tres siglas; esperamos ampliar sobre el tema en futuras entregas de The Beer Daily.

Por lo pronto, ustedes abran una cerveza y a disfrutar…

¡Salud!
>>TBD Staff 

En el día del Pretzel, con ustedes, el Pretzel

Como bien menciona un viejo dicho popular, “Cerveza sin botana, no es cerveza”, y en eso no podemos estar más de acuerdo acá en The Beer Daily, ya que somos fanáticos de la cerveza, pero si está bien acompañada con algo de comer, mucho mejor. Y bueno, en nuestro país el tema de botanas+cerveza es muy extenso, si no, basta darse una vuelta a cualquier cantina o bar en las ciudades mexicanas para ver que al parroquiano nacional le gusta acompañar sabrosamente sus cervezas; de hecho, este tema da para un artículo exclusivo sobre las botanas mexicanas, que prometemos traerles pronto a esta página cervecera.

Pero ahora les queremos platicar un poco más sobre lo que quizás sea la botana más popular en todo el mundo para acompañar la cerveza, nos referimos a los pretzels, ese producto horneado con sal de grano encima que tan bien va con unos tarros y tarros de cerveza helada y que oficialmente celebra su día el 26 de abril de cada año.

La variedad más consumida de Pretzels en América, los estilo galleta salada

Pues bien, el Pretzel nació en Alemania hace ya muchos siglos, y desde sus inicios se le relacionó al consumo de cerveza, costumbre que se exportó del país bávaro al mundo entero, junto con su manera de hacer este líquido que tanto nos gusta. A grandes rasgos, hay dos tipos de pretzels, los suaves estilo pan, -normalmente grandes, del tamaño de una mano-  y los crujientes, estilo galleta, que son los más conocidos y consumidos en los bares, sobre todo en América del Norte y Australia (y con los que una vez estuvo a punto de ahogarse George W. Bush mientras veía un juego de fútbol americano). El nombre de Pretzel es una derivación de la palabra alemana Brezel que a su vez viene del latin “Bracellus” que significa  “pequeño brazo”, esto por la peculiar forma de este bocadillo que asemeja dos brazos cruzados (a nosotros nos parece más un moño o algo por el estilo, pero en fin). De hecho, en la época del Imperio Romano, monjes Benedictinos de Borgoña  los horneaban y daban a los niños como premio  llamándoles brachiola y decían que la figura del pretzel era de los brazos de un niño rezando, en fin, cada quien su historia.

Muy populares en Alemania, los Pretzels suaves de gran tamaño

Lo que si no ha variado mucho desde aquellos años es la manera de elaborar esta salada botana -aunque en los malls estadounidenses ya los venden hasta de chocolate y rellenos de crema pastelera, así son en ese país, a casi todo le ponen azúcar – usando sólo harina de trigo, levadura , leche y un poco de mantequilla. Una vez formados los listones o “brazos” que darán vida al pretzel, estos se remojan en una solución preparada con agua y bicarbonato de sodio para darle la textura ta particular de esta botana. Además, hay algunos lugares que a la receta le añaden un poco de cerveza, normalmente del tipo Ale, para darle un mejor sabor y textura al producto final.

Aunque los principales consumidores del mundo en materia de pretzels son los países europeos con gran influencia germana, además de los Estados Unidos y Canadá, este económico bocadillo cervecero poco a poco ha ido ganando adeptos en otras partes del mundo, incluido México, sobre todo después de la llegada de los Clubs de Precios  (Sam’s, Costco) en la década de los noventa, ya que en estas tiendas casi siempre encuentras bolsas de esta botana a muy bien precio y al tener un sabor seco y salado, se llevan bien con otro tipo de botanas, además de con la cerveza por supuesto, habrá que ir por unos y acompañarlos con algunas buenas cervezas mexicanas.

¡Salud!
The Beer Daily Dudes

Por el día de San Patricio: Sláinte!

Hoy es el día de San Patricio, a brindar con una buena cerveza del país verde. Sláinte!

¡Y Gracias al Señor Smith por este diseño!

¿Qué Pretzel, Bro?

Como bien menciona un viejo dicho popular, “Cerveza sin botana, no es cerveza”, y en eso no podemos estar más de acuerdo acá en The Beer Daily, ya que somos fanáticos de la cerveza, pero si está bien acompañada con algo de comer, mucho mejor. Y bueno, en nuestro país el tema de botanas+cerveza es muy extenso, si no, basta darse una vuelta a cualquier cantina o bar en las ciudades mexicanas para ver que al parroquiano nacional le gusta acompañar sabrosamente sus cervezas; de hecho, este tema da para un artículo exclusivo sobre las botanas mexicanas, que prometemos traerles pronto a esta página cervecera.

Pero ahora les queremos platicar un poco más sobre lo que quizás sea la botana más popular en todo el mundo para acompañar la cerveza, nos referimos a los pretzels, ese producto horneado con sal de grano encima que tan bien va con unos tarros y tarros de cerveza helada, seguro ya los han probado por ahí, ¿no?

La variedad más consumida de Pretzels en América, los estilo galleta salada

Pues bien, el Pretzel nació en Alemania hace ya muchos siglos, y desde sus inicios se le relacionó al consumo de cerveza, costumbre que se exportó del país bávaro al mundo entero, junto con su manera de hacer este líquido que tanto nos gusta. A grandes rasgos, hay dos tipos de pretzels, los suaves estilo pan, -normalmente grandes, del tamaño de una mano-  y los crujientes, estilo galleta, que son los más conocidos y consumidos en los bares, sobre todo en América del Norte y Australia (y con los que una vez estuvo a punto de ahogarse George W. Bush mientras veía un juego de fútbol americano). El nombre de Pretzel es una derivación de la palabra alemana Brezel que a su vez viene del latin “Bracellus” que significa  “pequeño brazo”, esto por la peculiar forma de este bocadillo que asemeja dos brazos cruzados (a nosotros nos parece más un moño o algo por el estilo, pero en fin). De hecho, en la época del Imperio Romano, monjes Benedictinos de Borgoña  los horneaban y daban a los niños como premio  llamándoles brachiola y decían que la figura del pretzel era de los brazos de un niño rezando, en fin, cada quien su historia.

Muy populares en Alemania, los Pretzels suaves de gran tamaño

Lo que si no ha variado mucho desde aquellos años es la manera de elaborar esta salada botana -aunque en los malls estadounidenses ya los venden hasta de chocolate y rellenos de crema pastelera, así son en ese país, a casi todo le ponen azúcar – usando sólo harina de trigo, levadura , leche y un poco de mantequilla. Una vez formados los listones o “brazos” que darán vida al pretzel, estos se remojan en una solución preparada con agua y bicarbonato de sodio para darle la textura ta particular de esta botana. Además, hay algunos lugares que a la receta le añaden un poco de cerveza, normalmente del tipo Ale, para darle un mejor sabor y textura al producto final.

Aunque los principales consumidores del mundo en materia de pretzels son los países europeos con gran influencia germana, además de los Estados Unidos y Canadá, este económico bocadillo cervecero poco a poco ha ido ganando adeptos en otras partes del mundo, incluido México, sobre todo después de la llegada de los Clubs de Precios  (Sam’s, Costco) en la década de los noventa, ya que en estas tiendas casi siempre encuentras bolsas de esta botana a muy bien precio y al tener un sabor seco y salado, se llevan bien con otro tipo de botanas, además de con la cerveza por supuesto, habrá que ir por unos y acompañarlos con algunas buenas cervezas mexicanas.

¡Salud!
The Beer Daily Dudes

Free Beer!!

Free Beer, en el concepto de libertad, no de cerveza gratis… desgraciadamente.

En estos tiempos, donde todo es internet, capitalismo, globalización y donde las fronteras culturales y del lenguaje parecen haber desaparecido, estamos a acostumbrados a ver, escuchar y conocer más sobre todos los temas que nos interesan, compartirlos y a veces hasta tomarlos por las buenas (o por las malas), como una buena película, un disco que nos trae recuerdos pero que ya no lo encontramos (por desgracia todos lo hacemos, no digan que no) o algún ‘diseñito padre’, para hacer las invitaciones para una fiesta, mandarle un dibujito a la novia o hasta para colgarlo por ahi en la casa.

Bajo esta búsqueda de reglamentaciones tan universales y casi imposibles de catalogar, por las casi nulas barreras del internet, surgió Creative Commons (CC), una corporación internacional sin fines de lucro, orientada a darle al autor el poder de decidir los límites de uso y explotación de su trabajo en Internet. Ahora sí que uno da permiso de hasta donde se puede usar su chamba, sin que afecte nuestros propios intereses.

No es tan complicado como suena, pero llegando a este renglón se preguntarán muchos de ustedes ‘Y porqué diantres el Playmo está hablando de tanta cosa legal y no de chelas’; ¡Oh, ps’ pérense!, porque resulta que en Copenhagen, allá en las europas del 2004, un colectivo de artistas visuales llamado Superflex, tuvo la maravillosa idea de hacer una receta de cerveza, publicarla bajo el manifiesto de CC y, entre otras razones, romper más fronteras industriales, políticas y sociológicas, ofreciendo al mundo la ahora popular mezcla llamada Free Beer, que es un juego de palabras en inglés que bien podría significar Cerveza Gratis, pero que en realidad se refiere a la libertad del término, es decir, Cerveza Libre.

Originalmente llamada Vores Øl (Nuestra Cerveza, en danés), ha sido una mezcla básica y tradicional cervecera con un ingrediente especial, ¡Guaraná!, que logra catalogar a esta cerveza como cerveza energetizante, quesque pa’ activarnos…

Free Beer hecha en Sapporo, Japón.

El punto es, que ellos mismos regalan etiquetas (bueno, el diseño) y la receta original en su página web para que todos podamos hacer nuestra propia Free Beer, bajo la licencia respectiva de CC, dentro de la cual se manifiesta el hecho de que todo aquel que haga uso de esta receta básica tiene que poner la etiqueta de Free Beer y publicar de alguna u otra manera la receta, ya sea fiel a la de Superflex o con alguna modificación, así esta cerveza se va extendiendo a lo largo y ancho del mundo, donde tal vez en Alemania le pondrían algunos ingredientes para preparar pretzels y aquí en México, probablemente, chile o xocolatl.

Munny.

Eso es lo que hace libre a esta cerveza, porque da la libertad de hacer lo que nos venga en gana, siempre respetando la parte básica, como los Munnies y Dunnies de Kid Robot, esos juguetes que se pueden personalizar o que ya vienen diseñados por otros artistas, nada más que esto pues, te pone más alegre, con los con los que empieza la receta básica.

Esta es la Cerveza Libre, logrando lo que ninguna otra bebida o brebaje ha hecho en la historia, generar un movimiento internacional involucrando a cientos o miles de personas con un mismo fin, disfrutar la cerveza.

Visiten su página lml, ahi podrán encontrar recetas destacadas, elegidas por los mismísimos Superflex, fotos que les envían las personas al rededor del mundo que ya han hecho sus mezclas e información más detallada del proyecto.

Ya si alguno de ustedes se anima a hacer la receta, a modo de agradecimiento, mándenles una fotillo de su obra para colaborar con el proyecto y, si no es mucha molestia, regálenme una para probarla.

Free Beer hecha en Münster, Alemania; creación de una tal Katharina.

Free Beer BBQ de Los Angeles, California.

¡Salud!

 – Herr Playmo von Freuschland

@capitanudillos

Moooo!…unas vacas cerveceras

Ahora que llegó el otoño, las cervezas “duras” se vuelven aún más populares; aprovechando el clima frío, pintas y pintas de Stouts vuelan de los anaqueles y se sirven en mayores cantidades en los bares y pubs del hemisferio norte (cabe recordar que en el hemisferio sur, ahora comienza la primavera, si no pregúntenle a los Kiwis).

Lo que poca gente sabe, es que las oscuras cervezas estilo Stout se dividen en varias categorías, tales como las Porters (sí, éstas son de la familia Stout), Stouts Irlandesas, las Oatmeal Stouts (sí, con avena), las de chocolate, café y hasta las Stouts de almeja. Pero además, existe una categoría que tiene la particularidad de contar con producto lácteo en su preparación, hablamos de las Milk Stout o Stouts de leche.

Una Milk Stout americana, de la casa Left Hand

Estas cervezas, que también son conocidas como Cream Stouts o Stouts Dulces, llevan lactosa en su fórmula; y si se preguntan, qué demonios es esto, la lactosa es un azúcar derivada de la leche de vaca, presente en un montón de productos que consumimos día a día. Este componente lácteo le añade un toque de dulzura, cuerpo y por supuesto calorías a la cerveza base -stout, obviamente- debido a que ésta (la lactosa) no puede ser fermentada por la levadura cervecera durante su preparación. El toque dulce que le pone la lactosa a la mezcla, hace que se contrarreste un poco el carácter duro de las cervezas stout, por eso algunos puristas de las cervezas pesadas no ven bien a muchos parroquianos que piden estas lecheras cheves en un bar, cuestión de gustos ¿no?

Normalmente, el contenido alcohólico de las Milk Stouts oscila entre el 4 y el 7.5% ABV, aunque por ahí de pronto algún maestro cervecero “rebelde” se las ingenia para subirle el porcentaje de alcohol en la mezcla y así ponerle más kick a su creación.

Un viejo anuncio vendiendo a esta bebida como un tónico

Como dato curioso, en los siglos XIX y XX se consideraba a las Milk Stouts como un alimento nutritivo, e incluso se les prescribía a las madres que estaban en periodo de lactancia, esto lógicamente por tener un derivado de la leche de vaca, lo cual era aprovechado por los productores de estas cervezas como instrumento de mercadotecnia para vender más. Sin embargo, durante la década de 1940, el gobierno británico prohibió que se usara la palabra “Leche” así como imágenes de vacas, botes lecheros y similares en las etiquetas de las botellas y publicidad de este producto, naciendo ahí el otro nombre con el que se conoce a esta cerveza: “Sweet Stout”.

La británica St. Peter’s

Después de pasar algún tiempo medio en el anonimato, en años recientes este tipo de cerveza ha tenido un renacimiento, siendo producida tanto en Europa como en América, principalmente por casas independientes. De hecho, en Estados Unidos, cerveceras como la Left Hand  Brewing Company de Colorado y la Duck-Rabbit Craft Brewery de Carolina del Norte, se han hecho una buena reputación produciendo excelentes Stouts Lecheras. Otras marcas que también son dignas de mención, son la Tallgrass Buffalo Sweat, la Lancaster Milk Stout y la St.Peter’s Cream Stout, esta última producida en Inglaterra.

¿Cómo ven? ¿se les antoja una cervecita de estas en este otoño?  Habrá que ir a comprar unas y acompañarlas con un buen pastel de chocolate…

Cheers!
TBD Staff

La cerveza…vaso a vaso.

¿Sabías que hay muchos vasos para degustar la deliciosa cerveza? En este artículo,  The Beer Daily te presenta algunos.

A cada minuto se beben litros y litros de cerveza en todo el planeta, ya sean lagers, stouts, red ales, cervezas con alto contenido de alcohol, y otras con nulo contenido de éste; cervezas en lata, botella de vidrio, servidas desde un barril en vaso desechable o hasta en bolsa de plástico…si el agua es el líquido más preciado en el mundo, la cerveza es, sin duda, uno de los más solicitados.  ¿Pero sabes que hay más de quince tipos de vasos para degustar esta refrescante bebida?

Según las “reglas de etiqueta cervecera”, cada tipo de cerveza debe ser servido en un vaso creado específicamente para ésta; algunos vasos fueron creados con fundamentos técnicos que sirven para enaltecer el sabor de la bebida, mientras que otros tantos fueron simplemente creados para diferenciar el tipo y origen de la cerveza, e incluso como herramienta de mercadeo. Seguramente tú ya has probado decenas de galones de cerveza en algunos de estos receptáculos de vidrio y cerámica, por eso en este artículo te damos una breve descripción de algunos de los más populares…¿listos? Acá vamos…

Vaso Weizen.

Vaso Weizenbier
Vaso especial para servir la cerveza preparada a base de trigo, de ahí su nombre; este vaso de base estrecha y boca amplia, tiene normalmente una capacidad de medio litro, más un buen de espacio extra en su altura para la espuma que este tipo de cerveza genera. La base estrecha tiene como función, contener un poco los residuos de levadura que estas cervezas presentan.

Un clásico Stein cerámico.

Stein cervecero
Este vaso normalmente está fabricado en cerámica o pewter -aunque hay sus versiones de vidrio- y tiene como particularidad el tener una tapa metálica adherida al recipiente vía una bisagra. Este vaso tiene sus orígenes en la Europa Central del siglo XIV, donde hubo varias plagas -y muchas moscas-, por ello, se diseñaron con tapa para evitar que el líquido se contaminara fácilmente. Actualmente se venden bastante en países de esa parte del mundo, como Alemania, Hungría y la República Checa a manera de souvenirs.

Un cáliz -que parece más bien copa-

Cálices
Este tipo de recipiente es más bien una copa y se utiliza mucho en Ales de origen Belga o bien cervezas Bock alemanas. Algunos de estos cálices tienen pequeñas hendiduras marcadas en el fondo del recipiente las cuales ayudan al proceso de liberación de burbujas y así mantener un buen nivel de espuma durante más tiempo.

El tradicional “Imperial” de Pinta

Vaso imperial
Este tipo de vaso cuenta con la boca ligeramente más amplia que su base, con una forma curvilínea, siendo su contenido  de una Pinta. Muy común en el Reino Unido e Irlanda, normalmente se asocia con cervezas tipo Stout, Ales rojas irlandesas, Ales inglesas y porters. Seguramente lo has visto en anuncios de la Guinness. Hay una versión estadounidense de este vaso, con líneas más rectas que es conocido como “American Pint”.

Tarro Krug
Este tarro se caracteriza por su vidrio grueso con formas cuadradas o rectangulares en las paredes de éste, forma semi esferoide y su gran boca que permite la salida del aroma de la cerveza. Su contenido varía del medio litro al litro. Este tarro es comúnmente asociado a las lagers americanas y alemanas. De este tipo de recipiente se deriva el tarro “chelero” que conocemos en México, Estados Unidos y muchos otros bares de América.

El estético Pilsner, ideal para esas refrescantes cervezas claras.

Vaso Pilsner
En su nombre lleva su uso. Este vaso fue diseñado por los creadores de este tipo de cerveza, en la región de Bohemia de la República Checa. Con contenido menor al de un vaso Weizen (normalmente 350ml) el vaso Pilsner es comúnmente confundido con el vaso creado para la cerveza de trigo. La diferencia es que el vaso Pilsner es recto y más delgado, ya que fue diseñado para mostrar la claridad y efervescencia de la cerveza de este tipo. Después del tarro, este vaso cervecero es de los más conocidos por este lado del mundo.

Además de estos cinco vasos, hay muchos otros que luego les platicaremos con más detalle, tales como los Pokal, los Tumbler, los Nonic y los Snifter. Por lo pronto, con vaso o sin vaso, sigamos disfrutando de esta deliciosa bebida, que como decía Benjamin Franklin, “es prueba de que Dios nos quiere y nos quiere bien”

Cheers!
TBD Staff