
Pues parece que en estos tiempos está de moda andar destapando casos de deshonestidad por todos lados (Panama Papers, por ejemplo) y tristemente la cerveza no se escapa de esta tendencia. Si son asiduos lectores de este blog, recordarán que hace unos meses les hablamos del caso de la cerveza Red Stripe y su demanda en una corte del estado de California (además del caso de Beck’s, hecha en Estados Unidos), pues bien, estos días salió a flote un asunto de similares características, pero en torno a la cerveza belga Leffe, la cual ha sido demandada en una corte federal de Miami por un estadounidense de nombre Henry Vasquez.
A diferencia de los casos de Red Stripe y Beck’s en los cuales el tema era su origen geográfico, acá la demanda gira alrededor de cómo está producida esta cerveza, ya que según los documentos presentados a la corte, el demandante indica que AB-Inbev (dueños de la marca Leffe) da a entender (erróneamente) que esta cerveza es elaborada de manera artesanal por monjes de una abadía en Bélgica, esto por los textos en su etiqueta los cuales indican que Leffe “fue producida y perfeccionada originalmente por monjes belgas” aunado a la imagen gráfica de una torre de abadía “la cual apoya aún más el mensaje de que esta cerveza está producida artesanalmente en Leuven, Bélgica”.
La verdad es que aunque su imagen tiene todo el estilo de cerveza tradicional, la Leffe ese hace en la misma planta donde surgen millones de litros de Stela Artois, ya que la abadía de Leffe fue destruida en 1794; de hecho, la planta de AB-Inbev en esa población tiene una capacidad instalada de producción de 238 millones de galones de cerveza al año…y no trabaja por ahí ningún monje. Vaya, en cierta manera este señor Vasquez tiene razón en su reclamo, el cual busca que AB-Inbev compense a todos los consumidores de Leffe que hayan comprado esta cerveza en los Estados Unidos los últimos cuatro años, además de que haga público el hecho de que esta cerveza no está hecha por monjes.
Al parecer AB-Inbev no la tiene fácil sobre todo en esa corte donde ya se las vio negras, ya que hay precedentes como el de Beck’s, caso en el cual tuvo que desembolsar mucho dinero (una cifra cercana a los $20,000,000 USD) por mentir acerca de su origen alemán. En fin, a ver que sucede con esta demanda.
¡Salud!
TBD Staff


Hace un par de semanas se venía corriendo el rumor de que AB Inbev estaba muy interesado en hacerse de SABMiller, rumor que fue confirmado días después por ambos jugadores. Y bueno, pues hoy ya hubo una postura oficial por parte de SABMiller, descartando la oferta “informal” que Anheuser-Busch Inbev había puesto sobre la mesa, para adquirir la firma de orígenes Sudafricanos (aunque Miller nació en los Estados Unidos) que tiene sus oficinas centrales en Londres. Y es que según esta respuesta, SABMilller consideró muy baja la oferta de 100,000 millones de dólares, ya que según expertos financieros de SABMiller, esta oferta pondría a cada acción de la empresa con un valor de alrededor de $61 USD, cuando al menos su acción se tasa en alrededor de $70 USD.
Pues tal parece que cambiar de look está de moda estos días en el mundo de las cervezas tanto macro como artesanales, porque recientemente hemos visto que muchas marcas han rediseñado sus empaques y etiquetas, algunas veces con buenos resultados y otras veces no tanto.
¡Salud!
Pues con la novedad de que otra cerveza se une a la lista de productos que han sido llamados ante la justicia por…digamos que decir verdades a medias en torno a sus orígenes. Ahora le tocó a la cerveza Red Stripe, marca de origen Jamaiquino que toooodo mundo cree que está hecha en algún lugar de ese país caribeño, pero que como muchas marcas de alcance global, estos días se produce localmente en los mercados que atiende (como la Heineken que se vende en México, por ejemplo).