Buena cerveza, buena comida: “La Buena Barra”

De entrada, con nuestras cervezas, en "La Buena Barra" nos sirvieron totopos, con una salsa roja molcajeteada con aguacate y pequeños trozos de queso, bastante buena.

Aprovechando que es mediados de semana, salimos en busca de un nuevo restaurante en el área de San Pedro Garza García -municipio del área metropolitana de Monterrey-  que un buen amigo del Staff de TBD nos había recomendado, se trata del lugar llamado  “La Buena Barra”, de la nueva Plaza Lúa, en las calles de Ricardo Margáin y Río Missouri, en el mero corazón de la colonia Del Valle, lugar que tiene buenos restaurantes, entre los que se encuentra también “La Bodeguita de en Medio”.

Considerado como sus dueños como una “Cantina Contemporánea”, este restaurante sigue la línea que cada vez más se ha popularizado en esta ciudad, que es comida mexicana que mezcla lo habitual con un pequeño twist de ‘sofisticación’, preparado con muy buen sazón, al estilo de los sabores de las viejas cantinas de Monterrey -que reseñaremos en otra ocasión-; además, su decoración va de acuerdo con este concepto gastronómico al mezclar con buen gusto formas y materiales del restaurante clásico regiomontano con la modernidad arquitectónica de nuestros tiempos.

Al ser este un blog dedicado a la cerveza, lo primero que preguntamos fue qué tipo de cervezas manejaban, contestando Antonio, nuestro mesero, de manera cortés que nos recomendaba las de “Cervecería Cuauhtémoc Moctezuma”, recomendándonos pedir en especial una Indio o bien una Bohemia, acompañada de un caballito de tequila “Tradicional”. Esta ocasión dejamos pasar el tequila, optando por acompañar los alimentos con Dos Equis Lager, Bohemia Clara y por supuesto una nortenísima Carta Blanca, algunas de las cuales acompañamos con una mezcla de Michelada. Las cervezas estaban en su temperatura ideal para nuestros estándares regiomontanos, incluso la Dos Equis venía a punto de hielo, lo cual es algo común para el consumidor de esta norteña y calurosa ciudad.

Para acompañar estas cervecitas, optamos por pedir al centro varias “entradas”: un chicharrón de rib eye con guacamole, una orden de fideo seco, que acá sirven con jocoque y un aceite con chile piquín, así como un queso panela a la parrilla, que se sirve también con chiles piquines rojos tatemados, lo cual le da un sabor bastante bueno a este queso fresco; para estos tres platos, nos sirvieron con tortillas de maíz recién hechas, y una salsa molcajeteada. Los tres platillos estuvieron bastante sabrosos, sin caer pesados, siendo nuestro preferido el queso a la parrilla, por tener una mezcla de sabores bien balanceados, ideales para los tipos de cheve que pedimos. Mención aparte merece el jocoque con aceite y piquín con el que acompañan el fideo seco en este restaurante. Al no traer mucha hambre, decidimos ya no entrarle a los platillos fuertes, máxime que las porciones de estas ‘entradas’ degustadas son generosas, pero sin caer en porciones grotescas, así que tendremos que volver a este lugar a probar algunos otros platillos, que según lo que vimos en el menú y en las mesas contiguas, prometen una buena experiencia al paladar.

Ciertamente este lugar no es para ir todos los días -sus precios no son económicos- pero bien vale la pena darse un gusto de vez en cuando,  sobre todo si alcanzas mesa en su terraza, en una tarde de primavera/verano. En resumen, y sin ser críticos gastronómicos, este lugar nos gustó, por su buena atención, buena sazón en sus platillos y sobre todo por tener la cerveza bien helada, como acá nos gusta tomarla. Si tienes oportunidad, date la vuelta a “La Buena Barra”, creemos que no te va a caer mal tomarte unas cervecitas en este lugar de San Pedro.

¡Salud!

TBD Staff

Wise words.

¿Cómo no sonreir, si cada vez hay más cervezas en el mundo? ¡Salud!

Brisa: la primera cerveza light en México.

La imagen de la difunta cerveza Brisa, creada por Cervecería Cuauhtémoc en 1979

Corría el lejanísimo año de 1979, la época de la música disco estaba en pleno declive, el peso había sufrido una gran devaluación pocos años antes,  y tan sólo un año antes la selección mexicana de fútbol haría en Argentina ´78 el peor papel de su historia en un mundial (Alemania 6, México 0, fue el resultado de uno de sus partidos) , contando en sus filas con un joven llamado Hugo Sánchez que aún militaba en los Pumas de la UNAM.  Pero además de esas oscuras historias, en Monterrey -sede de la entonces llamada Cervecería Cuauhtémoc- sucedía algo que muchos mercadólogos pensaban que cambiaría la historia de la cerveza en México: se lanzaba la primera cerveza baja en calorías, a la cual bautizaron con la marca “Brisa”.

Esta cerveza con una imagen en empaques bastante buena -incluso para estándares actuales- apostaba al mercado de gente que comenzaba a preocuparse por mantener la línea sin sacrificar los placeres de tomar cerveza -los 80´s y su boom de aerobics estaba por venir-, se ofreció inicialmente en botella ámbar de 325 ml y posteriormente en empaque de aluminio de dos piezas, lo cual fue también una gran evolución para la época, ya que anteriormente las latas se construían de bote de lata, soldado en tres piezas.

Hasta ahí, todo iba bien, al menos en papel, el problema llegó con su  campaña publicitaria de lanzamiento; ésta resultaba demasiado  alejada a los estereotipos del bebedor de cerveza en los 70´s. En esta se presentaba a un grupo de personas a bordo de un velero (la imagen de marca de Brisa era un barco de velas) disfrutando esta cerveza baja en calorías, usando ropa con suaves tonos pasteles y refinados peinados, algo muy diferente a lo que el público cervecero apreciaba en Hugo Sánchez y Leonardo Cuéllar (jugadores insignia del fútbol mexicano de ese entonces ) cuando degustaba sendas  Tecates y Carta Blancas  viendo un partido por la  TV  (vamos, ¿cuántos consumidores de cheve se habían subido a un velero en su vida?).
La respuesta no se hizo esperar, siendo el mexicano el rey del doble sentido y la burla propia y ajena, Brisa comenzó a ser catalogada como una cerveza para hombres “no suficientemente machos (sic)” (recuerden, eran los cerrados y poco tolerantes años 70´s ), llegando al punto de decir en tono burlista que si tomabas esa cerveza poco a poco te iría cambiando la voz y creciéndote las pestañas (WTF).

Una imagen del spot de TV de Brisa, a finales de los 70´s

Así, tras meses y meses de burlas y desprestigio, Brisa comenzó a perder el poco boom que tuvo con su lanzamiento, y fue quedándose en los anaqueles, obligando a los ejecutivos de Cervecería Cuauhtémoc a cesar su producción pocos años después y matar esta marca a la que se le invirtieron muchísimos recursos. Tendrían que pasar más de diez años para que esta cervecera regiomontana lanzara otra cerveza baja en calorías: Tecate Light en 1991, esta vez sí con mucho éxito.

Sin duda, Brisa fue uno de esos productos que a pesar de haberse trabajado bien en muchos aspectos, cometió un gran error, quizás de los más grandes de planeación en mercadotecnia: “Bad timing”. 
Hoy recordamos a Brisa y su velero en The Beer Daily, y brindamos por esta primer cerveza light con una de sus sucesoras, una helada Tecate Light.

¡Salud!

>>Chuck

pd: Acá pueden ver un spot de esta cerveza, de 1979

La perla Tapatía.

Y con esto no me refiero a la bella ciudad de Guadalajara, sino a una de sus hijas pródigas (no, tampoco hablo de Ximena Navarrete) hablo de la Cervecería Minerva, que nació hace algunos años, no muchos, en esta ciudad y que vino a revolucionar el consumo de cerveza en México. Minerva produce cervezas 100% malta con un riguroso proceso artesanal que da como resultado un producto altamente especializado y de excelente calidad. Además, estos señores tienen una política de precio justo, algo que sin duda, debemos agradecer.

Cervecería Minerva ofrece 5 variedades de Cerveza: Colonial, Viena, Stout Imperial, Pale Ale y Malverde, todas elaboradas respetando los estándares de pureza alemán Rheinheitsgebot.
Este principio es una norma de pureza para la elaboración de cerveza cuyo espíritu recalca el hecho de que una cerveza para su elaboración solo puede contener cuatro ingredientes: agua, malta, lúpulo y levadura.  (Sin arroz o maíz, usados para abaratar el proceso y aligerar más la cerveza).

Las cervezas un poco más a fondo: (notas de cata tomadas de la propia cervecería)

Kolsch Colonial: Es una Cerveza de color dorado brillante con aroma bajo a malta y toques cítricos estilo de fermentación tipo Ale, elaborada con denominación de origen de la ciudad alemana Colonia. Se recomienda servir esta cerveza en vasos Strange (vasos largos y delgados de 20cl) a temperatura alrededor de los 10°C.

Viena: De fermentación bajo y color ámbar rojizo, Minerva Viena presenta un tenue y limpio aroma a nuez caramelo. Al degustar podrá saborear su distintivo y suave dulzor proveniente de la malta aromática. La terminación es duradera y la sensación de la boca es maltosa. Se recomienda servir a 6 u 8 grados, de servirse mas fría desarrollara menos espuma y mas caliente una espuma menos consistente.

Stout Imperial: Es una cerveza de gran cuerpo, color oscuro, aroma y sabor a cacao y café, estilo stout de fermentación tipo Ale.

Pale Ale: Cerveza de estilo English Mild Ale, recibió medalla de oro en su categoría en el World Beer Cup 2010, convirtiéndose en la primera cerveza mexicana en ganar oro en este prestigioso concurso internacional. Sus lúpulos ingleses estilo Kent Golding, imparten y sabor en completo balance con sus maltas caramelo y cuerpo medio.

Malverde: Cerveza Pilsner al estilo continental. Su sabor refrescante y cuerpo franco la convierte en la favorita de los días calurosos.

Particularmente mi favorita es la Viena pues tiene un gran balance y excelente sabor. (La considero la mejor cerveza Mexicana).

La Stout Imperial es una Cerveza con gran personalidad y un sabor intenso, aunque no es para cualquiera, pues muchos la pueden considerar “demasiado fuerte o amarga”.

En general estas cervezas son geniales, (aun no he tenido el gusto de probar la Malverde) y debemos sentirnos orgullos de tener una Cervecería como Minerva en México. Pues además de producir Cervezas artesanales de excelente calidad (la cuales ya comenzaron a exportar hasta la lejana China y otros Países) nos brinda la oportunidad de degustar cervezas importadas de altísima calidad como las Erdinger y Fuller´s.

Así mismo, organizan e impulsan año con año el Festival de la Cerveza en Guadalajara, evento que se ha convertido en el más importante en Latinoamérica y del cual hablaremos próximamente.

El mundo de la Cerveza es realmente fascinante y afortunadamente en México tenemos cada día más opciones, principalmente gracias a “micro-cervecerías” como Minerva. No me queda más que invitarlos, si es que no han probado estas fantásticas cervezas, a que lo hagan. (Ya las empiezan a distribuir en algunas tiendas de Soriana o las pueden encontrar en tiendas especializadas como The Beer Box).

¡Salud!

>>Colaboración de Mr. Richardson

@RichardoVC

Dos refrescantes Micheladas

Las refrescantes Michelada Tradicional y la Michelada Tomate (no, a esta no le pusimos Clamato, por eso le llamamos así)

Las refrescantes Michelada Tradicional y la Michelada Tomate (no, a esta no le pusimos Clamato, por eso le llamamos así)

Si hay algo que tenemos en México en cuestión gastronómica, es que a casi todo le ponemos picante, desde dulces típicos, hasta bebidas, pasando por elaboradísimos platillos premiados en varias partes del mundo.

Y hablando de bebidas con picante, una que lleva ya años ganando adeptos dentro y fuera de México es la deliciosa Michelada, bebida a base de cerveza -clara de preferencia-, hielo, limón y otras salsas o mixers. Esta bebida, cuya invención es tema de debate, apunta a  dos historias en el estado de San Luis Potosí: la primera pone al General potosino Augusto Michel como su creador y otra que acredita su invención al ingeniero Michel Esper, también de San Luis.

Sea cual sea su origen, esta deliciosa bebida pasó de ser una bebida potosina para conquistar paladares en muchas partes, sufriendo modificaciones en su preparación dependiendo de la región geográfica donde te la sirvan, incluso hasta en el nombre de ésta, por ejemplo en el Distrito Federal, a la bebida preparada con salsa Maggi, salsa Inglesa (Worcestershire), salsa picante, limón y sal la conocen como “Michelada Cubana”  y  la que lleva sólo sal y limón, le llaman simplemente Michelada. En el norte de México,  a la bebida con sólo hielo, limón y sal, se le llama “Chelada”.

Pero además de estas dos versiones clásicas, de la década de los noventa para acá la famosa Michelada ha sufrido una metamorfosis, legando a prepararlas con jugo de tomate y almeja, o con chamoy y frutas. Así, en los anaqueles de las tiendas de conveniencia y súpermercados puedes encontrar mixers ya listos para hacer más rápida la preparación de esta bebida, siendo los más conocidos los de la marca Michemix, los cuales encuentras en varios “sabores”.

Este fin de semana además de disfrutar una Michelada casera, la cual preparamos al estilo tradicional, con  lo que mucha gente conoce como “Petróleo” (mezcla de salsas Maggi e Inglesa, jugo de limón, sal de mar y Salsa Tabasco), en un tarro con mucho hielo (se antoja, ¿no?) , nos tocó probar la versión de “Michemate”, cuya mezcla trae ya tomate con especias, muy al estilo del jugo de tomate/almeja.  Para ser un mixer que encuentras en Oxxo o Seven Eleven, el sabor que le dio a la cerveza clara con la que preparamos la Michelada Tomate, junto con limón, sal  y un par de gotas de Salsa Tabasco, fue bastante bueno. Siendo sinceros, superó las expectativas que teníamos de este producto, sobre todo al no encontrar jugo de tomate y almeja en la tienda que fuimos.

Resulta claro que las Micheladas caseras no tienen comparación, pero si no quieres batallar mucho en alguna reunión, o darle sabor a tu cheve directo en la lata o botella,  este Michemix de tomate es una buena opción para ahorrarte tiempo; habrá que probar otros tipos de mixers de esta marca así como de otras marcas para comparar, pero hoy nos quedamos con una botella de Michemix Tomate en casa, que no sale sobrando en el refrigerador.

¡Salud!

>>Chuck

fotos ©Carlos Leal Jiménez

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De tierras regias, llega la Regio Light a The Beer Daily

Un par de latas de Regio Light con el Cerro de la Silla, símbolo regiomontano por excelencia , durante el proceso de degustación casera.

Sabiendo que me gustan las cervezas ligeras, hace ya varios meses que buenos amigos me habían recomendado que probara la “Regio Light”, en su versión en lata, no la que venden en los restaurantes Sierra Madre.
Esta cerveza es producida en Monterrey por la “Sierra Madre Brewing Co.”, misma que opera los restaurantes anteriormente mencionados en esta ciudad y otras de México, y entra en la categoría de las cervezas lager, con receta de origen checo usando lúpulo Saaz, según su descripción oficial.

La Regio Light presenta un muy buen color dorado claro, y un aroma suave; su sabor es bueno a secas, considerando que es una cerveza light, con menos de 6% de ABV (y creo que mucho menos) , con un poquito más de kick que otras cervezas similares de su categoría en México. Sin embargo, aunque en looks, la cerveza cumple muy bien, esta bebida genera poca espuma -una la servimos en un vaso pilsner y otra en tarro helado- y el sabor se disipa rápido, dejándote poco aftertaste.

 

En definitiva, si eres fanático de la Tecate Light esta cheve se te hará buena, pero si andas buscando algo con mucho más cuerpo y sabor, déjala pasar y prueba alguna de las otras creaciones de Sierra Madre Brewing Co., te caerán mejor.

Además de en los restaurantes SMBC la Regio Light la encuentras en algunas de las tiendas HEB en México y también en algunas ciudades del sur de Estados Unidos.

¡Salud!

>>Chuck

fotos ©Carlos Leal Jiménez