Anchor Brewing, la querida cervecería de San Francisco California está celebrando sus 125 años de vida y en ocasión de ello, acaba de presentar su nueva identidad de marca, la cual es mucho más simple que la que históricamente ha usado por mucho tiempo, buscando con ello, conectarse con una audiencia más joven, utilizando lo que ellos mismos llaman “una estética retro-moderna”, pero sin perder su icónica ancla, haciéndola aún más relevante dentro de su programa de branding.
Una peculiaridad de la imagen de Anchor es que las etiquetas anteriores, con un feeling bastante nostálgico a siglos pasados, fueron diseñados primordialmente por una sola persona desde la década de los setentas, el artista James Stitt, quien a la edad de 93 años se retiró hace unos meses, creando la coyuntura para que la gente de mercadotecnia de Anchor le diera un giro a su imagen, la cual es mucho más bold y simple a la vez, muy en el estilo visual que muchas marcas están siguiendo esta década.
La nueva imagen se aplica ya a sus latas, botellas, empaques secundarios y materiales promocionales. Acá pueden ver unas fotos con la nueva identidad gráfica de Anchor. ¿Que les parece? ¿Les gusta o no?
¡Salud!
TBD Staff
¿Qué hay, amantes de la cheve, cómo les va de cuarentena eterna? pues regresamos a tierras alemanas -de manera virtual, porque está cabrón viajar ahora- para presentarles una de esas cervezas de las cuales no se habla mucho, ni por los ‘expertos’ ni por los bebedores casuales, pero está entre las primeras 20 cervezas del mercado alemán (sobra decir que en ese país hay un buen de opciones) y que bien cae, se trata de la Licher Lager Premium (4.9% ABV), elaborada por la Licher Privatbrauerei, cervecería ubicada en la ciudad de Lich (ajá, de ahí su nombre).
La Licher es una de esas sólidas cervezas alemanas, fiel a su estilo, con un cuerpo medio, carbonatación baja y una deleitable apariencia dorada oscura, que le confiere un cierto aire de elegancia, aunque esta cerveza sea de consumo masivo, sobre todo en Europa, donde se mercadea a un precio muy accesible; esta es una de esas cervezas para las masas, pues. De aroma semidulce y a granos, su sabor es muy, pero muy agradable, con notas florales y maltosas de entrada para dar paso a un cierto after cítrico, lo cual le brinda un carácter sumamente refrescante a estae germana.
Por acá, la Licher Lager Premium nos dejó un grato sabor de boca, y es que la verdad, no sabíamos mucho de ella, y por su apariencia sencilla y sin pretensiones, pensamos que era una cerveza eurolager más del montón (la encontramos en un H-E-B en Monterrey a precio bajo) y vaya que nos llevamos una amable sorpresa. ¿Recomendable? Sin duda. Si de pronto se la topan por ahí en alguna tienda de cerveza importada o bien en algún autoservicio como nosotros, echen un six a su carrito, no se van a arrepentir.



Pues bien, el 9 de octubre de 1981 Freddie Mercury, Brian May, Roger Taylor y John Deacon pusieron a vibrar a miles de mexicanos, y antes de sus conciertos disfrutaron de algunas cervezas mexicanas, como lo vemos en esta foto, tomada ese día en los vestidores del Estadio Universitario de la UANL, en Monterrey, donde Brian May bebe una norteñísima Carta Blanca en su presentación de “cuartito”. Por ello,esta imagen llegó directito a nuestra sección de “Cervezas Coladas en la Historia”, que la disfruten.
Este septiembre, una de las cervezas de mayor tradición en México celebra oficialmente sus primeros 130 años de refrescarnos; la regiomontana Carta Blanca nacida en 1890 en Cervecería Cuauhtémoc (hoy Heineken México), está de manteles largos y por ello ha lanzado una serie de etiquetas conmemorativas en sus botellas, que nos llevan a un viaje por el tiempo, ya que están basadas en su imagen de décadas pasadas (
De parte de todos en TheBeerDaily.com les deseamos lo mejor a todos aquellos que han colaborado con Carta Blanca, haciendo que esta cerveza siga vigente aún con los cambios que a diario suceden en este planeta y brindamos por ustedes, por supuesto con una Carta Blanca bien helada (con su botana de carne seca con chile y limón y un platón de cacahuates enchilados, porque estamos en Monterrey).
