Como bien menciona un viejo dicho popular, “Cerveza sin botana, no es cerveza”, y en eso no podemos estar más de acuerdo acá en The Beer Daily, ya que somos fanáticos de la cerveza, pero si está bien acompañada con algo de comer, mucho mejor. Y bueno, en nuestro país el tema de botanas+cerveza es muy extenso, si no, basta darse una vuelta a cualquier cantina o bar en las ciudades mexicanas para ver que al parroquiano nacional le gusta acompañar sabrosamente sus cervezas; de hecho, este tema da para un artículo exclusivo sobre las botanas mexicanas, que prometemos traerles pronto a esta página cervecera.
Pero ahora les queremos platicar un poco más sobre lo que quizás sea la botana más popular en todo el mundo para acompañar la cerveza, nos referimos a los pretzels, ese producto horneado con sal de grano encima que tan bien va con unos tarros y tarros de cerveza helada, seguro ya los han probado por ahí, ¿no?
Pues bien, el Pretzel nació en Alemania hace ya muchos siglos, y desde sus inicios se le relacionó al consumo de cerveza, costumbre que se exportó del país bávaro al mundo entero, junto con su manera de hacer este líquido que tanto nos gusta. A grandes rasgos, hay dos tipos de pretzels, los suaves estilo pan, -normalmente grandes, del tamaño de una mano- y los crujientes, estilo galleta, que son los más conocidos y consumidos en los bares, sobre todo en América del Norte y Australia (y con los que una vez estuvo a punto de ahogarse George W. Bush mientras veía un juego de fútbol americano). El nombre de Pretzel es una derivación de la palabra alemana Brezel que a su vez viene del latin “Bracellus” que significa “pequeño brazo”, esto por la peculiar forma de este bocadillo que asemeja dos brazos cruzados (a nosotros nos parece más un moño o algo por el estilo, pero en fin). De hecho, en la época del Imperio Romano, monjes Benedictinos de Borgoña los horneaban y daban a los niños como premio llamándoles brachiola y decían que la figura del pretzel era de los brazos de un niño rezando, en fin, cada quien su historia.

Muy populares en Alemania, los Pretzels suaves de gran tamaño
Lo que si no ha variado mucho desde aquellos años es la manera de elaborar esta salada botana -aunque en los malls estadounidenses ya los venden hasta de chocolate y rellenos de crema pastelera, así son en ese país, a casi todo le ponen azúcar – usando sólo harina de trigo, levadura , leche y un poco de mantequilla. Una vez formados los listones o “brazos” que darán vida al pretzel, estos se remojan en una solución preparada con agua y bicarbonato de sodio para darle la textura ta particular de esta botana. Además, hay algunos lugares que a la receta le añaden un poco de cerveza, normalmente del tipo Ale, para darle un mejor sabor y textura al producto final.
Aunque los principales consumidores del mundo en materia de pretzels son los países europeos con gran influencia germana, además de los Estados Unidos y Canadá, este económico bocadillo cervecero poco a poco ha ido ganando adeptos en otras partes del mundo, incluido México, sobre todo después de la llegada de los Clubs de Precios (Sam’s, Costco) en la década de los noventa, ya que en estas tiendas casi siempre encuentras bolsas de esta botana a muy bien precio y al tener un sabor seco y salado, se llevan bien con otro tipo de botanas, además de con la cerveza por supuesto, habrá que ir por unos y acompañarlos con algunas buenas cervezas mexicanas.
¡Salud!
The Beer Daily Dudes

Aunque suene trillado, ya no es novedad que bandas lancen una cerveza con su imagen (por acá le hemos presentado las de AC DC, Kiss, Iron Maiden), pero siempre es grato ver que algunas de estas agrupaciones no solo presten su nombre e imagen para una etiqueta, sino que se involucren en el proceso de creación de la receta (como Bruce Dickinson, por ejemplo); y este es el caso de la XXV Anniversary Imperial Stout, cerveza que la banda sueca de metal progresivo Opeth presenta estos días, y que es elaborada por la novel cervecería inglesa Northern Monk Brew Company.
Aunque ya en varias ocasiones nos habían pedido que pusiéramos en TheBeerDaily.com una cerveza de origen Colombiano, la verdad es que no habíamos tenido la oportunidad de conseguir una por estas latitudes, pero ahora estamos de suerte ya que por azares del destino y bueno, por cortesía del buen Daniel Gzz y su hermana que viajó al país cafetero, nos hicimos de una cerveza elaborada por la Cervecería Bavaria: la Club Colombia en su versión “Roja”
Club Colombia es una marca que se ofrece en tres variantes: Dorada, Negra y Roja, siendo esta última, la de más reciente creación, ya que salió hace al mercado colombiano durante las fiestas navideñas hace algunos años, esto como edición limitada, para tiempo después quedarse permanentemente en el portafolio de la marca. De un moderado 4.7% ABV esta Roja de Club Colombia es una rica cerveza de cuerpo medio, de estilo Vienna que presenta un agradable color cobrizo con buen nivel de espuma blanca.





Aunque suene a trabalenguas, ya no resulta novedad que las novedades de muchos productos no sean nada novedosas, resucitando fórmulas, empaques o nombres de viejos productos para buscar revitalizar sus marcas. Y por supuesto que en la categoría cervecera esto también sucede; para muestra el más reciente lanzamiento de Miller Lite, que es su presentación en la clásica botella “Steinie”, chaparrito envase con el que esta cerveza se vendió por vez primera en 1975 y que desapareció a finales de los 80’s para darle paso a la botella long-neck; En el mercado estadounidense desde hace pocas semanas, estas Steinie estarán a la venta por tiempo limitado, el resto del 2015.
Según la gente de mercadotecnia de MillerCoors, esta estrategia de volver a las Steinie está orientada a darle un boom a sus ventas, pero no basadas en un sentido de nostalgia de los bebedores mayores sino buscando atraer a los tan mencionados Millenials, quienes son un grupo importante de posibles consumidores pero que se han decantado por las marcas artesanales o no tan mainstream, lo que ha hecho que muchas de las marcas tradicionales de cerveza hayan sido ignoradas por este cluster.
¡Salud!
¿Quién dijo que Robert Smith no sonreía para las fotos? ¿y que no le gustaba la cheve? (de seguro lo habrá dicho algún fanático de Morrisey -enemigo declarado del Bob-)Y para muestra esta imagen de hace 30 años, durante una gira europea, donde Robert y su fiel amigo -y bajista de la banda- Simon Gallup se relajan bebiendo unas Beck’s. Por ello, esta fotografía llega hoy a nuestra sección de “cervezas coladas en la historia” 

