Había una vez…unas vacas cerveceras

Ahora que llegó el otoño, las cervezas “duras” se vuelven aún más populares; aprovechando el clima frío, pintas y pintas de Stouts vuelan de los anaqueles y se sirven en mayores cantidades en los bares y pubs del hemisferio norte (cabe recordar que en el hemisferio sur, ahora comienza la primavera, si no pregúntenle a los Kiwis).

Lo que poca gente sabe, es que las oscuras cervezas estilo Stout se dividen en varias categorías, tales como las Porters (sí, éstas son de la familia Stout), Stouts Irlandesas, las Oatmeal Stouts (sí, con avena), las de chocolate, café y hasta las Stouts de almeja. Pero además, existe una categoría que tiene la particularidad de contar con producto lácteo en su preparación, hablamos de las Milk Stout o Stouts de leche.

Una Milk Stout americana, de la casa Left Hand

Estas cervezas, que también son conocidas como Cream Stouts o Stouts Dulces, llevan lactosa en su fórmula; y si se preguntan, qué demonios es esto, la lactosa es un azúcar derivada de la leche de vaca, presente en un montón de productos que consumimos día a día. Este componente lácteo le añade un toque de dulzura, cuerpo y por supuesto calorías a la cerveza base -stout, obviamente- debido a que ésta (la lactosa) no puede ser fermentada por la levadura cervecera durante su preparación. El toque dulce que le pone la lactosa a la mezcla, hace que se contrarreste un poco el carácter duro de las cervezas stout, por eso algunos puristas de las cervezas pesadas no ven bien a muchos parroquianos que piden estas lecheras cheves en un bar, cuestión de gustos ¿no?

Normalmente, el contenido alcohólico de las Milk Stouts oscila entre el 4 y el 7.5% ABV, aunque por ahí de pronto algún maestro cervecero “rebelde” se las ingenia para subirle el porcentaje de alcohol en la mezcla y así ponerle más kick a su creación.

Un viejo anuncio vendiendo a esta bebida como un tónico

Como dato curioso, en los siglos XIX y XX se consideraba a las Milk Stouts como un alimento nutritivo, e incluso se les prescribía a las madres que estaban en periodo de lactancia, esto lógicamente por tener un derivado de la leche de vaca, lo cual era aprovechado por los productores de estas cervezas como instrumento de mercadotecnia para vender más. Sin embargo, durante la década de 1940, el gobierno británico prohibió que se usara la palabra “Leche” así como imágenes de vacas, botes lecheros y similares en las etiquetas de las botellas y publicidad de este producto, naciendo ahí el otro nombre con el que se conoce a esta cerveza: “Sweet Stout”.

La británica St. Peter’s

Después de pasar algún tiempo medio en el anonimato, en años recientes este tipo de cerveza ha tenido un renacimiento, siendo producida tanto en Europa como en América, principalmente por casas independientes. De hecho, en Estados Unidos, cerveceras como la Left Hand  Brewing Company de Colorado y la Duck-Rabbit Craft Brewery de Carolina del Norte, se han hecho una buena reputación produciendo excelentes Stouts Lecheras. Otras marcas que también son dignas de mención, son la Tallgrass Buffalo Sweat, la Lancaster Milk Stout y la St.Peter’s Cream Stout, esta última producida en Inglaterra.

¿Cómo ven? ¿se les antoja una cervecita de estas en este otoño?  Habrá que ir a comprar unas y acompañarlas con un buen pastel de chocolate…

Cheers!
TBD Staff

Si ves pingüinos cuando tomes esta cerveza, no te asustes, es normal.

¿Quién diría que los Pingüinos serían tácticos y nucleares?

Si hubiera un premio Nobel a la cervecera que se tome en serio el arte de hacer cerveza de la manera más irreverente posible, este sin duda iría a parar al poblado de Fraserburgh, Escocia y seguramente sería exhibido de peculiar manera por James Watt y Martin Dickie,  fundadores y dueños de la BrewDog Brewing Co., compañía que le da al mundo peculiares productos cerveceros, cargados de calidad pero sobre todo de una actitud desenfadada, bastante basada en los preceptos de la cultura punk británica.

Pues bien, estos Scotts que hace poco le dieron una bofetada al espíritu olímpico con su cerveza con anabólicos, claman tener entre sus creaciones etílicas a la cerveza comercial (esto porque en realidad sí se comercializa, no por que esté de ínfima calidad)  más fuerte del mundo, llamada TACTICAL NUCLEAR PENGUIN, la cual es una Stout Imperial ¡con un contenido de 32% de alcohol por volumen! Sí amigos, así como lo leen, esta cerveza pingüinesca tiene casi una tercera parte de su composición de puro alcohol, suficiente para que a más de uno se le borre el disco duro y comience a ver pingüinos antárticos.

En su comunicación oficial, BrewDog clama que estos Pingüinos Tácticos Nucleares deben de ser consumidos en pequeñas porciones y  “con un aire de ocasional despreocupación aristocrática, de la misma manera que disfrutas un fino whisky , un album de Frank Zappa o una visita de un amistoso pero ansioso fantasma” (acá entre nos, creemos que quien escribió esta elocuente descripción, llevaba ya un par de botellas de esta cerveza).

Un pingüino chambeador en BrewDog: vean acá un video de estos irreverentes Scotts

Por cierto, el nombre de TACTICAL NUCLEAR PENGUIN tiene su origen en el proceso que estos escoceses usan para su producción, ya que pasa  14 meses en barriles de roble donde se han añejado whiskies, para posteriormente pasar otro tanto de tiempo en temperaturas bajo cero, en cámaras especialmente creadas para este producto.

La TACTICAL NUCLEAR PENGUIN viene en botellas de 330ml y se vende a un precio unitario promedio de £ 35 (poco más de $56 USD), así que si alguien quiere tomarse un par de estas en una reunión, además de que tendrá un viaje medio alucinante, su cartera también sufrirá los estragos de un arma táctica nuclear. Nosotros pasamos, al menos por esta ocasión, los únicos Pingüinos que consumimos ahora son los chocolatosos esos de Marinela.

Thebeerdailydudes

“La Petite Mort”, cerveza con esencia metalera

Siempre ha existido una cercana relación entre la cerveza y el rock n’ roll; desde los inicios de esta sabrosa música hasta nuestros días muchos rockeros se han hecho acompañar por este elixir. ¿Como olvidar la presencia de muchas latas de cerveza vacías en el escenario de los Rolling Stones, MOTÖRHEAD o de AC/DC? Y como la cerveza es de lo más democrático que existe, esta nunca es depreciada por casi todos los géneros musicales y por supuesto el metal es uno de esos géneros. Sí amigos, la cheve y el metal están hechos el uno para el otro, si no pregúntenle al viejo Ozzy; por eso no nos sorprende el lanzamiento de LA PETITE MORT.

La metalera imagen de LOCAL OPTION de Chicago

Esta cerveza que fue concebida por los maestros del LOCAL OPTION, restaurante y taverna de Chicago fue la originalmente producida en enero en el quesero y cervecero estado de Wisconsin por la CENTRAL WATERS BREWERY. Ahora vuelve a salir al mercado  pero con una variante, está añejada 6 meses en barriles de roble que fueron usados para producir Bourbon.  Con toda la esencia metalera de los cuates de LOCAL OPTION, (chéquense su página) LA PETITE MORT es una Weissenbock, a la que le añadieron levadura belga para darle un giro interesante. Según nos cuentan, esta cerveza es un cuerpo bastante pesado de color ámbar oscuro con notas a caramelo, clavo y algo de plátano en su composición. ¿Plátano? suena raro, no muy metalero, pero bueno, mejor no juzgar hasta no probar, quien quita y ese ingrediente le dé su toque especial, claro, junto con el Bourbon, ¡Sr. Jack Daniels, ahí le hablan!

Esta cerveza estará a la venta por tiempo limitado en Chicago, ¿dónde? pues obviamente en LOCAL OPTION, nos preguntamos si Zak Wylde irá por algunas pintas cuando ande de tour por la Windy City.

Si alguien de nuestros queridos lectores ya probó esta cerveza, les encargamos su reseña, para compartirla con los lectores de este blog. Cheers!

@thebeerdaily

¡Se nos apareció Nosferatu!

La imagen clásica de la película muda de terror, en esta cerveza de Cleveland.

Ahora que está por llegar la temporada del año donde se popularizan aún más las historias de terror por aquello del Halloween, decidimos traerles a TheBeerDaily.com una peculiar cerveza tematizada en torno a una de las figuras más emblemáticas del cine de terror de todos los tiempos, nos referimos a Nosferatu, el vampiro de la película muda del mismo nombre filmada en en 1921 y lanzada en 1922.

Como un poquito de cultura general, este personaje en realidad se llama Conde Orlok, y en lugar de vampiro, los productores de la película le llamaron Nosferatu, esto porque  los creadores del filme no pudieron obtener los derechos para usar los nombres de la la historia original que es  la de Drácula de Bram Stoker, así el famosísimo Drácula se cambió de nombre a Orlok, pfff! que complicados son a veces los cineastas.

Una ale bastante roja, como la sangre que se despacha el buen tío Nosferatu

Pero bueno, dejando a un lado esta silenciosa historia de terror (muy recomendable por cierto), esta cerveza nos la habían nombrado hace algunos meses, así que decidimos investigar un poco más, encontrándonos con que es producida por la cervecería Great Lakes Brewing Co.  de Cleveland Ohio, casa cervecera bastante bien acreditada en esa zona de los Estados Unidos, que fue fundada en 1988. La Nosferatu es una Ale roja de  8% ABV, con buena concentración de lúpulo, con cuerpo medio y amargor típico de las  Ales americanas estilo imperial; el nivel de amargor de esta Nosferatu es de 70 IBU’s.

Esta cheve que sus productores la mercadean bajo el slogan “The Beer with  The Bite” (algo así como la cerveza con buena mordida), es estacional, consiguiéndose en mercados selectos de los Estados Unidos -principalmente en el medio este y este de ese país- solo en los meses de septiembre y octubre, en presentaciones de 4 pack, con botellas de 12 oz. , además de estar presente en bares y pubs, esto en su presentación de barril.

Aprovechando que este monstruo está en plena temporada de apariciones, habrá que buscar algunas de estas cervezas para acompañar los festejos de halloween, a ver si no acabamos como zombies vampirescos después de degustar unas cuantas de estas curiosidades cerveceras de la Great Lakes Brewing Co.

Long live beer!!!
thebeerdaily.com

@thebeerdaily

Desnuda

Nah, no es una chica, lo siento, caballeros, se trata de la cerveza “Naked” diseñada por  Timur Salikhov de San Petesburgo, Rusia, la idea del creador fue: ¿Para qué esconder la belleza de la cerveza? si con sólo verla se te puede antojar, ahora, pueden negarme esto?

Me gustaría ver estas latas en el área de cervezas en mi super favorito, al hacer mis compras para los miércoles de St.Pauli.

En lo personal, creo que es un diseño muy bien logrado, sin tantos rodeos. Una lata muy bien lograda, que más me queda que decirles, que:

¡Salud!

Isaac Navejas

Con el chile adentro…

Una Chili Beer entre una cama de Serranos, esperando ser destapada.

Aunque suene bastante alburero el título de este artículo, la verdad es que es totalmente descriptivo si hablamos de la Chili Beer, cerveza que como su nombre lo indica, usa chile en su preparación.
Y cuando hablamos que trae chile, no nos referimos a que el líquido traiga alguna esencia de esta picosa variedad de verdura, sino que literalmente trae un chile serrano flotando en la cerveza. Sí, así como lo leen, por ello decimos que el título de este post no es de doble sentido (bueno, sí, pero nada más un poquito).

Esta cerveza que se produce en Tecate Baja California por “Cervecería Mexicana”, fue originalmente concebida en los Estados Unidos; de hecho su nombre oficial es Cave Creek Chili Beer, ya que fue producida de 1990 a 2008 en el estado de Arizona. Al cerrar operaciones esta cervecería, la marca y fórmula pasó a manos de la firma mexicana, quien es ahora el encargado de su producción y comercialización.

El chile serrano flotando dentro de la botella de Chili Beer

La cerveza en si, es una lager adjunta, con muy poco que ofrecer en su sabor y textura, (de hecho es hasta un poco desagradable su sabor) así que los amantes de las buenas cervezas la pueden dejar pasar. Esta Chili Beer es mas bien lo que acá llamamos “Novelty Beer” o “Cerveza de Souvenir”, por la imagen tan peculiar del chile serrano flotando dentro de la botella. Vaya, esta es uno de esos productos que los que andamos en esto de la cultura cervecera debemos de comprar, para que luego no nos cuenten, pero de ahí a que vayamos a ofrecer estas cervezas a gran escala en una reunión, hay una gran distancia.

Como sea, si se consideran fanáticos a las curiosidades cerveceras, compren esta Chili Beer, y denle “check” a su lista. La pueden encontrar en tiendas especializadas en cervezas importadas y artesanales.

¡Salud!
TBD Staff

fotos ©Carlos Leal Jiménez

Free Beer!!!

Free Beer, en el concepto de libertad, no de cerveza gratis… desgraciadamente.

En estos tiempos, donde todo es internet, capitalismo, globalización y donde las fronteras culturales y del lenguaje parecen haber desaparecido, estamos a acostumbrados a ver, escuchar y conocer más sobre todos los temas que nos interesan, compartirlos y a veces hasta tomarlos por las buenas (o por las malas), como una buena película, un disco que nos trae recuerdos pero que ya no lo encontramos (por desgracia todos lo hacemos, no digan que no) o algún ‘diseñito padre’, para hacer las invitaciones para una fiesta, mandarle un dibujito a la novia o hasta para colgarlo por ahi en la casa.

Bajo esta búsqueda de reglamentaciones tan universales y casi imposibles de catalogar, por las casi nulas barreras del internet, surgió Creative Commons (CC), una corporación internacional sin fines de lucro, orientada a darle al autor el poder de decidir los límites de uso y explotación de su trabajo en Internet. Ahora sí que uno da permiso de hasta donde se puede usar su chamba, sin que afecte nuestros propios intereses.

No es tan complicado como suena, pero llegando a este renglón se preguntarán muchos de ustedes ‘Y porqué diantres el Playmo está hablando de tanta cosa legal y no de chelas’; ¡Oh, ps’ pérense!, porque resulta que en Copenhagen, allá en las europas del 2004, un colectivo de artistas visuales llamado Superflex, tuvo la maravillosa idea de hacer una receta de cerveza, publicarla bajo el manifiesto de CC y, entre otras razones, romper más fronteras industriales, políticas y sociológicas, ofreciendo al mundo la ahora popular mezcla llamada Free Beer, que es un juego de palabras en inglés que bien podría significar Cerveza Gratis, pero que en realidad se refiere a la libertad del término, es decir, Cerveza Libre.

Originalmente llamada Vores Øl (Nuestra Cerveza, en danés), ha sido una mezcla básica y tradicional cervecera con un ingrediente especial, ¡Guaraná!, que logra catalogar a esta cerveza como cerveza energetizante, quesque pa’ activarnos…

Free Beer hecha en Sapporo, Japón.

El punto es, que ellos mismos regalan etiquetas (bueno, el diseño) y la receta original en su página web para que todos podamos hacer nuestra propia Free Beer, bajo la licencia respectiva de CC, dentro de la cual se manifiesta el hecho de que todo aquel que haga uso de esta receta básica tiene que poner la etiqueta de Free Beer y publicar de alguna u otra manera la receta, ya sea fiel a la de Superflex o con alguna modificación, así esta cerveza se va extendiendo a lo largo y ancho del mundo, donde tal vez en Alemania le pondrían algunos ingredientes para preparar pretzels y aquí en México, probablemente, chile o xocolatl.

Munny.

Eso es lo que hace libre a esta cerveza, porque da la libertad de hacer lo que nos venga en gana, siempre respetando la parte básica, como los Munnies y Dunnies de Kid Robot, esos juguetes que se pueden personalizar o que ya vienen diseñados por otros artistas, nada más que esto pues, te pone más alegre, con los con los que empieza la receta básica.

Esta es la Cerveza Libre, logrando lo que ninguna otra bebida o brebaje ha hecho en la historia, generar un movimiento internacional involucrando a cientos o miles de personas con un mismo fin, disfrutar la cerveza.

Visiten su página lml, ahi podrán encontrar recetas destacadas, elegidas por los mismísimos Superflex, fotos que les envían las personas al rededor del mundo que ya han hecho sus mezclas e información más detallada del proyecto.

Ya si alguno de ustedes se anima a hacer la receta, a modo de agradecimiento, mándenles una fotillo de su obra para colaborar con el proyecto y, si no es mucha molestia, regálenme una para probarla.

Free Beer hecha en Münster, Alemania; creación de una tal Katharina.

Free Beer BBQ de Los Angeles, California.

¡Salud!

 – Herr Playmo von Freuschland

@capitanudillos

2012: Cerveza poblana para el “fin del mundo”

La 2012, una cerveza tipo Stout producida en Puebla por la cervecería Maltus

Mucho se ha dicho sobre este año; entre mitos, leyendas, libros, documentales y hasta filmes hollywoodenses, en todo el planeta se habla del 2012 como el año cuando el mundo “acabará” (como también dijeron que pasaría en el 2000 y otro buen de fechas más, los fatalistas deberían de ponerse de acuerdo por fin, pues). Por ello, quizás ya no nos sorprenda que ahora haya en el mercado mexicano una cerveza con este tema, se trata de la 2012, cerveza producida en Puebla por la cervecería artesanal Maltus, la misma casa creadora  de la cervezas “Homero”, “Quimera”, “Valquiria” y otras más.

Esta cerveza 2012 es una cerveza tipo Stout, que según los mismos productores “funde el más puro estilo europeo de las stouts con los toques de cacao y el café de nuestra tierra” y al probarla si se sienten los sabores tostados de estos dos ingredientes mexicanos, aunque no podemos decir que sobresalen entre la mezcla, sin embargo sí le dan un sabor único a la 2012. Al servirla, esta cerveza poblana generó bastante espuma, sin embargo ésta se disipó casi instantáneamente; en materia de cuerpo, la sentimos un poco diluida, al menos para los estándares de las cervezas tipo stout, vaya, si lo que estás esperando es que sea del tipo “cremoso” , esta cerveza no te va a dar esa sensación.

La oscuridad característica de las Stout, en esta 2012.

El aroma de la 2012 es bueno, con una buena mezcla que a nuestro olfato le pareció agradable, no tanto en materia de sabor, ya que aunque de entrada la cerveza sabe bien, al final te deja un after metálico que  a nuestro gusto parece exagerado, haciendo que sólo pudiéramos terminarnos una de estas cervezas, dejando la segunda para otra ocasión; de hecho esperábamos notar más presencia de los tonos a cacao y café, pero no se notan mucho, quizás por eso no nos llenó al 100% su sabor.

En resumen, la 2012 es un producto innovador de Maltus, sobre todo en el sentido de mercadotecnia -con su etiqueta con reminiscencias de la cultura Maya y la frase “La última y nos vamos” en referencia a la profecía del fin del mundo- y eso, a pesar de que te pueda o ni gustar el sabor de su producto, siempre es de aplaudirse, sobre todo en un mercado donde las grandes cervecerías le apuestan casi siempre a lo mismo,digamos que sus áreas de innovación y desarrollo de productos tienen ya bastante telarañas.

Si eres fanático de las Stouts, compra un par de estas 2012, y saca tus propias conclusiones, que a fin de cuenta cada cabeza es un mundo, aunque según uno que otro lorenzo por ahí, este ya se vaya acabar en pocos meses…así que a chelear que el mundo se va acabar.

¡Salud!
Chuck

fotos ©Carlos Leal Jiménez

Mi deliciosa Alhambra

Caminaba determinado por el andén de las cervezas, en busca de algo novedoso e/o impresionante para probar, como sabía muchísimo menos que ahora de cerveza, me guiaba por los envases, cosa que creo que muchos de nosotros hemos hecho, veía quilmes, veía Guinness, Sapporo, Fosters, Amstel y pues, la variedad “standard” de cervezas importadas que encontramos en nuestros proveedores de esta hermosura líquida, llamada por los mortales, cerveza.

No me llamaba mucho la atención lo que veía, hasta que encontré esta botellita verde sin etiqueta. Lager fue lo primero que se me vino a la mente, la levanté y vi que tenía escrito en el frente “Reserva 1925”, me capturó de inmediato su parecido a una botella de vino en tamaño reducido, de inmediato giré la botella para revisar la información en esa horrorosa calcomanía de importación que tienen y vi que provenía de España, me decidí de volada, por que resulta, que estaba a un precio muy accesible y pues, a nadie le cae mal una buena cerveza y además, barata.

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Llegamos a la casa, mi buen amigo Playmo compró, si mal no recuerdo, sus predilectas Sam Adams, no recuerdo la variedad, y yo, mis Miller High Life y ésta pequeña Alhambra, fue grande la sorpresa que me llevé al destaparla, por que me dio un olor repentino a “semillas” (Semillas de calabaza tostadas con sal, también conocidas como pepitas) lo cual se me hizo bastante raro, la pruebo y me topo con su sabor fuerte y exquisito, me encontraba probando mi primer premium lager, que se ha convertido en mi favorita.

Ahora, cada que voy al super y me topo con una de estas, no dudo en llevármela, para acompañar una deliciosa cena o simplemente por el placer de pasar un buen rato relajado al lado de mi bebida favorita, la cerveza.

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No se pierdan la oportunidad de probarla, se las recomiendo bastante, la pueden encontrar en muchas tiendas a un precio muy por debajo de la mayoría de cervezas importadas de su nivel.

Isaac Navejas Morones
@belialisk

fotos ©Carlos Leal Jiménez

Oh, London…

Con la bandera inglesa de fondo, esta London Pride de Fuller’s

Yo, como muchos de ustedes, tengo tremenda admiración por la Gran Bretaña, en especial, y por cuestiones personales, por la ciudad de Londres, aunque hay que reconocer también las ciudades de Manchester y Liverpool, que son de gran importancia para muchas personas en nuestro país. No vaya siendo también que el Chicharito o Sir Paul lean esto alguna vez y se me ofendan, con eso de que el mundo de la internet es tan pequeño…

En fin, como les decía, mi admiración hacia esa ciudad, de la legendaria e histórica Inglaterra, viene de muchos años atrás. Me fascina la cultura, la música, la historia, las calles, los castillos, las damiselas (por supuesto), el cine y todas las demás cosas que nos ofrecen, son de mi completo agrado. También lo es esta deliciosa cerveza, orgullo londinense no sólo de nombre, sino por ser la más famosa y aceptada a nivel local y mundial, proveniente de la gran casa cervecera Fuller’s, oriunda de ese país europeo.

Y es que, imagínense nada más… ir a un estadio de futbol y escuchar a los hooligans corear mientras disfrutamos del delicioso y suave sabor de la London Pride en un vasote ‘cawamero’ de esos de los estadios de aquí, con un clima templad y con muchas nubes amenazando con caer sobre todos los espectadores en cualquier momento.  O ¿A quién no le gustaría llegar a un pub y que sin preguntarle, le sirvan una pinta de London? Porque esa es la cerveza de casa.

También me imagino,que a muchos como yo también, les gustaría un día después del trabajo, después de salir del cine, de regresar de con la novia o simplemente, después de andar caminando por un largo rato en las preciosas calles londinenses llegar a cualquier mini súper y llevarse unas 6 ó 12 de cervezas London Pride, en vez de una soda o de las chelitas tamaño familiar, que siempre tienen en las hieleras donde comúnmente compramos nuestras cheves; después de un amable y pintoresco agradecimiento del propietario (como acostumbran los británicos), salir de la tienda y continuar con la caminata por la calle con una bolsa de esas como de pan, llena de botellas de London Pride y que, mientras seguimos dando pasos y nos acercamos a nuestro hogar, el cielo siga teniendo una fiesta de truenos para que después nos caiga un poquitín de lluvia en ese clima fresco, al tiempo que nos acompaña The Cure o los Beatles en el iPod, por las mismas calles donde tal vez pasó John o Sid Vicious…

Después llegar al lugar donde nos estemos hospedando, ya sea una casa, un hostal o en alguna habitación con vista a la calle del Hotel Savoy, sentarnos a disfrutar algún programa clásico de televisión o Mr. Bean, leer un poco las noticias locales en The Sun acompañados de una London o compartirlas con quien nos haya estado esperando.

Se antoja, ¿No?

Un sabor que te enamora y no simplemente por el gusto que comparto con muchos por el Reino Unido, sino la mezcla de esta Premium Ale que arroja esos en la boca con su sabor suave, muy bien equilibrado y, gracias a maltas de alta calidad y el lúpulo que contiene, se convierte a veces en un sabor complejo, pero siempre delicioso.

Esos de Fuller’s vaya que hacen grandes cervezas, les recomiendo coleccionar entre sus gustos todos los matices de sabores que ofrecen sus mezclas; en especial, claro, la London Pride. Sirvan una y dense cuenta por qué es el Orgullo de los Londinenses.

 – Herr Playmo von Freuschland

@capitanudillos

fotos ©Carlos Leal Jiménez